El caballito de batalla para ganar los titulares y movilizar votos.
Los programas sociales tendrán como columna vertebral lo que he denominado como el cesta ticket petrolero. Se trata de la creación de un fondo, utilizando un determinado porcentaje de los ingresos petroleros (dejando el resto al gobierno, que es una montaña de dinero, para que cumpla con las funciones que le son propias), para financiar con aquel porcentaje, mediante bonos canjeables como el ya conocido cesta ticket, o a través de cuentas bancarias personales (…) sin ningún tipo de discriminación política, a fin de que pueda, ese 60% de familias venezolanas que viven por debajo de la línea de la pobreza, financiar los gastos de educación, salud y refacción de viviendas. Experiencias anteriores en nuestro país demuestran sobradamente que ese dinero, administrado en particular por las madres de familia, no se despilfarra y se invierte precisamente en aquellas necesidades. Confío plenamente en la sensatez, ya demostrada, de las familias humildes para hacer buen uso de esos recursos. Ese fondo deberá autónomo, el gobierno no podrá meterle la mano, y al hacer llegar directamente el dinero a sus beneficiarios, sin discriminación política, se permitirá que estos controlen su funcionamiento e impidan la corrupción. Cuando los recursos llegan a través de la burocracia el Estado, buena parte se los roban por el camino. Por lo mismo, la autonomía del fondo para nuestro cesta ticket petrolero y su control por los propios beneficiarios (porque ellos sabrán si el dinero o los bonos llegan o no), servirán de vacuna contra la corrupción. Esta idea no es fantasía, otros países petroleros que también reciben grandes ingresos, los han creado: Noruega, Holanda, Kuwait, para citar unos pocos ejemplos. Si otros lo han hecho, nosotros también lo haremos. El cesta ticket petrolero pondrá fin al desorden y a la anarquía, al despilfarro y a la total falta de transparencia que caracterizan esas cajas chicas petroleras que han sido creadas en los últimos años, buena parte de cuyo dinero se gasta en otras partes del mundo, mientras la mayoría de sus supuestos beneficiarios todavía vive de la promesa y la expectativa. Esta inversión en capital humano que es el cesta ticket petrolero constituirá una palanca poderosa para impulsar el trabajo, la productividad y la superación personal de los venezolanos, comenzando por sus hijos. Los programas sociales hoy existentes, las llamadas Misiones, serán articuladas a la columna vertebral del cesta ticket petrolero, para mejorarlas, para hacer que lleguen a sus destinatarios, para liberarlas de la discriminación política, del despilfarro y la corrupción tan grandes que ya hasta la gente misma del gobierno se ve obligada a denunciarlas.
La programación social debe contemplar también, y prioritariamente, la peor deuda social de un gobierno que se dice “revolucionario”: la inexistencia de un verdadero y eficiente sistema de seguridad social. Se mantiene lo mismo de siempre: que no es seguro ni es social. Pero frente a esto propongo un proyecto de seguridad social que concierte las obligaciones del Estado con las del sector privado y las de los trabajadores, a fin de garantizar cobertura universal, tanto para la salud como para las pensiones.
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Muchas preguntas sobre el diseño de este programa:
¿Qué porcentaje del ingreso petrolero? Cuenta fácil en estos años de bonanza, pero ¿si viene otro bajón?
¿Cómo se determinará quienes son los beneficiarios? Aspecto crucial para salvarnos del vicio del clientelismo y el acaparamiento de los caramelos por parte de quienes se colocan justo debajo de la piñata.
¿Cómo se administrará? De los mecanismos administrativos dependería la eficiencia en la asignación y la salvaguarda ante la corrupción.
Habrá que investigar los modelos de Noruega, Holanda y Kuwait, a los cuales hace referencia.
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Cierto que los subsidios pueden tener efectos negativos en la economía, no obstante los subsidios directos (como aparentemente sería este) son más progresivos que los subsidios indirectos con los cuáles Venezuela tiene una larga y triste historia.
El riesgo mayor de los subsidios directos en nuestro país es el clientelismo. La “ayudita” para el compañerito de la base del partido que controla los votos en su sector, en lugar de para los más necesitados.
Riesgos económicos y políticos que hay que tener claros. Pero, que no pueden ser freno para atender la emergencia económica que viven los pobres en el país del mar de petróleo.
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Los cesta-ticket petroleros pareciera que van a ser el caballito de batalla de la oferta electoral. La idea cayó bien en la calle y puede ganarle a Teodoro Petkoff el respaldo popular que necesita
(¿Populismo contra populismo? ¿Quién da más?).
“Yo quiero mi cesta-ticket”, ya se oye decir por las calles.
De entrada, la gente como que está dispuesta a comprar el cesta-ticket y olvidarse de la beca de las misiones. Y esa es la idea.
Petkoff ha dicho (fuera de la campaña) que le gustaría conservar Barrio Adentro, expandirlo con la participación de médicos venezolanos y articularlo a la red de hospitales.
También apoya al cooperativismo (que de hecho respaldó durante su gestión en CORDIPLAN); pero cooperativas de verdad, no el modelo semi-feudal del chavismo, que de cooperativas tiene el nombre.
En cambio las misiones (anti) educativas son cuestionadas por Petkoff y por las organizaciones que acompañan sus aspiraciones. Esperamos ver propuestas de fondo en este ámbito, en el programa de gobierno, que aún está a medio incubar.
Además de la posibilidad de recuperar las misiones para su campaña, la jugada de los cesta-ticket petroleros también le dio la oportunidad a Petkoff de pegar primero en el tema del sistema de seguridad social, el punto débil de su historial político.
Elecciones Presidenciales Venezuela 2006 / Teodoro Petkoff