Internet Sí es Prioritaria

December 4, 2006

Bollos venezolanos en Chicago

Me levanté a las 6:30 de la mañana, ¡en un día domingo! Tenía la reservación del tren que me iba a llevar de Ann Arbor a Chicago para cumplir con mi deber ciudadano de votar en las elecciones presidenciales de 2006. Tenía años apoyando a Chávez porque estaba harto de las sinvergüenzuras de la ADemocracia. Para mí el problema no era los delitos impunes de Lusinchi, la ineptitud de Pérez o la intensa estupidez de Herrera. Para mí el problema eran los partidos políticos. Esos partidos actúan como seres dotados de voluntad, es decir, de mala voluntad. Para generar lealtades y recursos económicos, los partidos han creado la economía política del abuso de poder. Si la única forma de conseguir una cédula o un pasaporte es jalándole bolas al jefe del partido, entonces tengo que jalarle bolas al jefe del partido. Una lógica simple y efectiva. Y mi jaladera de bolas, unida a la jaladera de bolas de cientos, tal vez miles como yo, convierte al jefe del partido en un tipo cojonudo.

Estaba convencido que Chávez iba a acabar con todo eso. Él lo prometió en 1998, antes de ganar el poder. Chávez prometió como tantos otros y no cumplió su promesa. Por el contrario, como es más soberbio que los otros presidentes, entonces la economía política del chavismo es peor que lo que teníamos antes ya que el abuso de poder del soberbio y sus capitanes es peor que lo que teníamos antes.

Chávez no gobierna, él manda. Más preciso sería decir: él insulta.

El tren llegó a la hora pautada a Chicago. Hacía mucho frío y el viento del lago Michigan bajaba más la temperatura. La estación del tren queda a dos cuadras del Consulado de Venezuela, en el mismo edificio donde está el Civic Opera House de Chicago, 20 Wacker Drive. Las mesas de votación estaban el piso 6 del edificio, me dice el portero. Llegan varios venezolanos a votar. Se notan inquietos. Hay murmullos, cuentos, temor de fraude. Hablo con Alberto, un estudiante doctoral en Urbana-Champaign y con Ramón, quien tiene más de 30 años viviendo en Estados Unidos. Ramón es miembro de la mesa. Veo a varios testigos. Unos están comiendo bollos venezolanos. Los venden a dos dólares. Que viva el espíritu emprendedor de nuestros pequeños comerciantes. Yo me como dos bollos: uno por hambre y otro por agradecimiento por la fantástica idea de vender bollos venezolanos en Chicago, el día de las elecciones presidenciales.

Enseño mi vieja cédula al jefe de mesa. Él me busca en los registros. Allí aparece mi nombre. Firmo y me toman impresión de la huella digital. Me dan una hoja del tamaño de una hoja de periódico con símbolos de 86 partidos pidiendo mi voto. “Qué monstruosidad”, pienso yo. ¿Cómo va ha existir debate político serio si esa vaina la convirtieron un gallinero? Bueno, esa es la economía política del abuso de poder. Imagino que 86 secretarios de organización han hecho un montón de piruetas (algunas no muy decentes) para poner su símbolo sin sentido ni significado en el tarjetón electoral. La más cómica anulación de la semiótica que haya visto jamás.

Bajo a comer y todos los restaurantes están cerrados. Pienso regresar a la estación del tren y comer en el Food Court alguna hamburguesa o un pedazo de pizza. Pero para mi suerte encuentro un Jimmy Jones y compro The Vito, un submarino italiano. Regreso al consulado y decido quedarme a ver el conteo de votos.

Mesa 1: Hugo Chávez, 17 votos; Manuel Rosales 164 votos.

Mesa 2: Hugo Chávez 10 votos; Manuel Rosales 162; Nulo 1 voto.

Veo muchas caras sonrientes. 366 a 27. “The odds are 12 to 1” que alguno de ellos haya votado por Rosales. Las sonrisas elevan la probabilidad. Los que se quedaron están defendiendo los votos de Rosales. Llamo a mi familia en Venezuela y me dicen que Caracas “votó rojito rojito.” Falta el resto del país. Las horas pasan y los resultados son más definitivos. Chávez ganó.

Yo también gané. Gané el placer de cumplir mi deber ciudadano y gané el placer de hablar con muchos venezolanos que aman a su país. El mundo no acaba hoy. Hay que revisar lo que pasó, aprender lecciones y hacerlo mejor la próxima vez.

CEM

~

Desde Chicago, un camarada aceptó la oferta para compartir el espacio de Reste@dos.

Algo logramos, si sumamos infociudadanos. El espacio sigue abierto, para quienes quieran echar su cuento y sumarse a la red.

, , , , ,

Tiempos democráticos

El comando de Rosales reconoce la derrota electoral y anuncia que continuarán trabajando para fortalecer a la oposición. Los chavistas celebran algunas horas y después todo el mundo se va a dormir.

(Los chavistas se deben haber ido a celebrar a otra parte de la ciudad. Aquí hay calma. Podremos dormir).

Esperé por el reconocimiento de la victoria de Chávez desde el comando de Rosales. No me llevé una decepción. Un país no se lanza a la violencia para reclamar un fraude que no se puede probar. Perdieron los extremistas que querían sacar a la gente a la calle. Empezamos bien, este nuevo período de Chávez.

Quizás si seguimos resteados dejaremos de negar las razones del otro. Quizás podremos romper con los ghettos en los cuáles estamos encerrados. Ghettos que no son geográficos, aunque insistamos en los territorios chavistas y los territorios escuálidos. Ni siquiera son socio-económicos, porque las aspiraciones de bienestar son similares en todas las clases (los deseos de consumo y los símbolos de status no, por supuesto).

Nuestros ghettos son más bien culturales, tienen que ver con la aceptación de normas. Con la manera en que nos adaptamos (o no) a una sociedad en la cual existe una distribución desigual de recursos. Con las estrategias que empleamos para sobrevivir en una sociedad con valores invertidos.

También son diferencias políticas derivadas de nuestra posición con respecto a la oposición entre autoritarismo y participación. Hay quienes no ven ningún conflicto entre esas dos nociones. Hay quienes lo consideramos el conflicto más crítico en esta coyuntura.

En la intersección entre lo cultural y lo político, nuestra diferencias de posiciones frente al mito del país rico, frente a nuestra dependencia de esa renta petrolera que no alcanza para que quepamos todos.

Y esos territorios que se montan en torno a identidades basadas en la negación o en la resistencia. Familias-pandillas que se protegen entre sí y se unen para atacar a los otros. Contexto propicio para el caudillismo, el mesianismo, el fetichismo en torno al color y otras expresiones de la irracionalidad política.

Quizás si seguimos resteados, comenzaremos a imaginar como incluir a todos en un proyecto de país. Un nuevo sentido de comunidad, un consenso real. Un movimiento que modere las tendencias autoritarias del chavismo que controla el poder y de esa oposición igualmente autoritaria que salió derrotada esta noche.

, ,

December 3, 2006

Fuegos artificiales

Y cacerolazo.

, ,

Mesas cerradas no se vuelven a abrir

Todos aquellos que creen que pueden obligar a abrir una mesa y llevar votantes no lograrán nada. Una vez que una mesa se cerró, la máquina quedó desconectada, no hay manera de que se le puedan meter nuevos votos a una mesa que ya está cerrada.

Teodoro Petkoff

Circulan denuncias sobre centros electorales que han sido abiertos a la fuerza, luego de que habían cerrado por falta de votantes.

No es posible determinar en este momento si se trató de un casos aislados que ha sido magnificados o una serie de casos articulados. Lo importante es que quede claro que las máquinas no pueden transmitir información dos veces. Si el centro se cerró y transmitió la información ya no se sumarán nuevos votos. Tal como dijo Petkoff, en el Comando de campaña de Rosales “estamos en capacidad de detectar cualquier irregularidad que se pueda producir y denunciarla a su debido tiempo”.

No se alteren. Ya se votó. Hay que esperar los resultados oficiales.

Y aceptarlos. Seguimos con el plan A.

, , , ,

¿De qué color lo vi?

Caricuao: De punta en blanco. Cinco horas de plantón para los madrugadores, porque los centros comenzaron a funcionar a las 8. Rápido después de las 10.

Mamera: Rojita y con pancartas de PDVSA.

Antímano: Inesperadamente azul y con colas hasta mediodía.

Carapita: Rojita. Votaron temprano. Al mediodía estaban haciendo mercado y tomando cerveza.

San Martín: Blanco y azul. Colas de 6 horas. Motorizados rojitos patrullando la zona.

Santa Teresa: Azulita

El Silencio: Rojo y verde militar. Votaron temprano.

23 de Enero: Rojito. Policías y militares armados patrullando. Motorizados rojitos chequeando si todo el mundo votó.

Av. Sucre: Blanco de una acera, 3 horas de cola / Rojo en la otra acera, dos horas de cola. Cervezas a mil, frítas y servidas en tu puesto en la cola.

Catia: Rojita. Seguros de los 10 millones.

La Candelaria: Centros de votación vacíos, calles cerradas por los militares. A las 2:00 p.m.

El Valle: Bajo la lluvia y la indiferencia. Motorizados rojitos lanzando tiros al aire, a las 3 de la tarde.

Petare: El mismo reggaeton y el mismo guachiguachi de siempre. Los mismos afiches de Chávez. Y el mismo gentío comprando y vendiendo. A las 3:45 p.m. supongo que ya estaba todo dicho.

, , ,

June 30, 2006

El G3 se pone de acuerdo con el CNE

El trabajo conjunto del G3 (Teodoro Petkoff, Julio Borges y Manuel Rosales) logró acuerdos importantes con el CNE para la depuración de Registro Electoral.

  • Validación demográfica del Registro Electoral con los cálculos poblacionales del Instituto Nacional de Estadística

  • Revisión exhaustiva del padrón de votantes con una muestra ponderada de electores

  • Tramitación y corrección de irregularidades e inconsistencias del padrón de votantes, denunciadas a través de los comandos de campaña de los pre-candidatos presidenciales o directamente por los ciudadanos

También se acordó la auditoría posterior de 53% de las cajas de votos. Esto último no me parece tan importante, pero probablemente sea lo que tenga más impacto en la opinión pública.

Hay que hacer fuerza para que este avance para la recuperación de la confianza electoral, no se diluya por las presiones abstencionistas.

El G3 tiene un logro que presentarle a los ciudadanos opositores, mucho más relevante que la presencia o la ausencia de Súmate en la organización de las primarias, que al parecer van a resucitar al tercer día.

/ /

June 16, 2006

Dos ligaditos sumando para la abstención

La decisión del CNE de rechazar la propuesta de auditoría del Registro Electoral presentada por la UCV, la USB y la UCAB, no contribuye a recuperar la confianza en el CNE. Ese era el objetivo político de la auditoría.

No puedo juzgar los méritos técnicos de la propuesta preparada entre las universidades Rómulo Gallegos, Bolivariana, Simón Rodríguez, Yaracuy, Marítima del Caribe, Rafael María Baralt y el IVIC. No he tenido acceso a la propuesta técnica. El punto es que una auditoría del Registro Electoral realizada por instituciones controladas por el gobierno carece de credibilidad.

La respuesta a esa decisión del CNE ha sido un inmediato incremento en la intención de abstenerse en las próximas elecciones presidenciales.

La tendencia se disparó tan fuerte que la reacción entre amigos chavistas es decir que “ahora nos conformamos con 2 millones de votos; los otros 8 millones se pueden quedar en casa porque la oposición no va a votar”.

Del lado de la oposición anti-chavista, la visión es “no vamos a votar para hacerle el trabajo más fácil a los chavistas”. Por más que me esfuerzo no logro entender como Chávez va a perder las elecciones si la oposición se abstiene. Un misterio.

La oposición Súmate lo tiene claro. No se va a votar en diciembre. La convocatoria es a votar en las primarias. Llevar a 11 millones de opositores a votar por el candidato único de la oposición, quien no se inscribirá para las elecciones presidenciales sino que celebrará en casa su victoria “sin-bólica”.

Así, los extremistas del chavismo ganan: teníamos diez millones para metérselos por el buche pero no se quisieron contar. Ganó la revolución.

Los extremistas de Súmate también ganan: once millones de opositores se abstuvieron de votar para demostrar la parcialidad del CNE. Ganó la democracia.

La población de Venezuela debe estar multiplicándose como conejos porque hay otros 12 millones que están igualmente arrechos con el CNE y con Súmate. Si esos 12 millones caen en la trampa abstencionista de los dos ligaditos, vuelve a ganar la antipolítica y Venezuela pierde.

Notas previas