February 24, 2008

La oposición en ruta electoral, entre macollas y voces que no se registran

Con proyecciones de ganar 10 gobernaciones y 156 alcaldías, los escenarios deberían lucir azul celeste para la oposición. No obstante, la política no es tan simple. Son varios los factores que hacen temer que el mapa electoral pudiese continuar siendo rojito, aunque sea de un rojo aguado.

El primer factor es que no existe una línea estratégica de “la oposición” como existe una línea estratégica chavista, porque no existe una oposición sino múltiples organizaciones, partidos y micro-partidos, grupos e intereses anti-chavistas.

El segundo factor es la debilidad de los partidos políticos. UNT es un aluvión de dirigentes sin programa político, sin ideología compartida, sin siquiera lineamientos electorales comunes. En año y medio no han avanzado ni un paso hacia la formación de militancia. Ese trabajo sí lo ha hecho PJ; pero dado su núcleo elitesco, los justicieros tienen dificultades para llegar a convertirse en un partido nacional. Hay micro-partidos que quizás puedan reunirse en una casa grande, como Causa R (preferiblemente en Puerto Ordaz), Izquierda Democrática y Bandera Roja. Hay cascarones vacíos, franquicias en decadencia como AD y el MAS. Y está la esperanza vino tinto, Podemos, que sabe que se lo juega todo en estas elecciones regionales. Por ahora están jugando muy bien. En la periferia, un montón de organizaciones civiles aficionadas a la política, algunas con una estrategia relevante como Radar de Barrios. Y el movimiento estudiantil devenido prematuramente movimiento electoral. ¿Cómo pueden establecer alianzas sólidas con otras organizaciones, partidos que ni siquiera están cohesionados internamente?

En todo caso, la dinámica electoral parece saludable. En todas partes surgen candidaturas diversas; algunas basadas en liderazgos regionales y locales, algunas basadas en gestiones de gobierno exitosas, algunas basadas en un trabajo político constante. Otras basadas en compadrazgos, fortunas personales y macollas. Estas últimas podrían prosperar en la Venezuela pobre, estancada. Las primeras son las únicas que tienen vida en la Venezuela urbana, que aspira al desarrollo y al siglo XXI.

El problema es que las campañas electorales exigen grandes inversiones financieras. El chavismo tiene ese problema resuelto con la caja chica de PDVSA, de las propias gobernaciones y los millarditos fáciles. Para la oposición, el dinero tiene que venir de bancos, de ganaderos, de industriales. Y en este país chiquito, poco desarrollado, dependiente de la renta petrolera, poco capitalista en sus formas de producción (aunque sea ferozmente capitalista en sus formas de consumo), el gran dinero circula en un grupito cerrado, en una macolla de buen vestir y buen comer que sólo se junta con gente bien a quienes conocen desde el colegio. Así se repartían gobernaciones, curules y ministerios. Así era la política antes. Ya no es así, pero ellos no lo han entendido. Desde 1989, la política es un juego en el cual deciden (con voces y votos) las clases medias: los profesionales bajo régimen de 15 y último, los empleados administrativos, los pequeños comerciantes (incluyendo a los buhoneros), los micro-empresarios, los obreros con contrato colectivo en grandes empresas. Mientras quienes ponen el dinero no establezcan mecanismos para escuchar a esas voces de ciudadanos clase media, no van a tener pistas para poner sus reales en el candidato que puede levantar los votos. No es que me importe mucho que los financistas pierdan sus reales, lo que me importa más es que los aspirantes que pudiesen presentar un programa y un discurso afín a las clases medias no puedan afrontar los costos de la campaña. Eso le daría el triunfo (otra vez) a la abstención y al chavismo.

February 22, 2008

Estrategia electoral rojita: billete + propaganda

La estrategia electoral chavista parece apoyarse en dos componentes:

  • la transferencia financiera a los consejos comunales

  • el activismo de los militantes del PSUV

En el papel, inicialmente, la estrategia diseñada por las salas situacionales gubernamentales podría parecer razonable. Dinero + propaganda ideológica deberían ser buenos motivadores para captar votos en las elecciones regionales y locales.

El inconveniente es que los análisis de estas rojitas salas situacionales parecen omitir un punto importante para el desarrollo de escenarios y estrategias: se les olvidó considerar la realidad política del país (y quizás también la económica).

Los problemas de flujo de caja de PDVSA conspiran contra el logro de la meta de transferir directamente a los Consejos Comunales la suma de 4 millardos de Bs. escuálidos.

Pero pongamos que le ganamos al imperio y los gerentes rojitos de PDVSA descubren cómo administrar eficientemente la renta (y no se lo roban todo). Y se vuelve a abrir el chorro de dinero, que ahorita apenas gotea. ¿Tendrá esa transferencia de dinero el efecto deseado?

Lo que el gobierno pretende comprar con esos 4 millardos de Bs. escuálidos es: liderazgos comunitarios, capacidad de movilización popular y votos para cumplir el objetivo de aumentar el número de alcaldías rojitas y mantener todas las gobernaciones oficialistas. ¿Están en venta esos liderazgos comunitarios y esa capacidad de movilización popular? NO. Prometieron 9 millardos de Bs. escuálidos si se aprobaba la reforma constitucional y la respuesta fue NO. Con 5 millardos de Bs. MENOS la respuesta va a volver a ser NO.

Ni hablar de la desconexión que hay entre los consejos comunales y sus líderes por un lado y por el otro lado los gobernadores y alcaldes rojitos que aspiran a repetir o a dejarle la herencia a sus delfines políticos (testaferros) y a sus familiares (hijos, hermanos, cónyuges y hasta la madre de un alcalde aspiran a ponerse al frente de los negocios familiares, es decir de sus respectivas alcaldías y gobernaciones).

La otra innovadora estrategia propuesta por las salas situacionales gubernamentales es que sean los militantes del PSUV quienes se dediquen a hacer campaña y a conseguir votos para los candidatos oficialistas. No soy irónica cuando califico esa estrategia como innovadora. Aunque ese solía ser el rol de los militantes de los partidos políticos, no ha sido esa la vía preferida por el chavismo para captar votos. Hasta ahora los votos se levantaban por la vía de las alocuciones del caudillo, líder único, Hugo Rafael. (Hay que reconocerle el mérito a los analistas de las salas situacionales gubernamentales de estar admitiendo que el portaviones tiene problemas para mantenerse a flote con tanta ineptitud. La mano que alza Chávez ya no proclama al ganador).

El problema aquí es que parte de la premisa de que los militantes del PSUV son laboriosos obreros dispuestos a trabajar 24x7 para levantar votos, como los adecos de antes. ¿Lo son? No sabemos. Para la reforma constitucional como que ni lo intentaron. Por ahora, lo que se ve es una desconexión total entre esos aspirantes a militantes y las masas populares que solían votar por Chávez y la última vez no lo hicieron.

La otra cosa que los informes de las salas situacionales gubernamentales no consideran (esa es una limitación del analista político con miedo de perder sus sustanciosos honorarios) es la guerra entre los capos. ¿Cuál puede ser el efecto electoral de esa guerra entre el capo Diosdado y el capo Ramírez?

En síntesis: los analistas electorales rojitos parecen estar meando fuera del perol.

Bueno, faltan casi 9 meses. Quizás el chavismo alinee su estrategia electoral con la realidad de aquí a noviembre. O cambie la realidad política del país, que sigue siendo muy dinámica. Por ahora, las proyecciones hablan de 7 a 15 gobernaciones para la oposición, de 100 a 200 alcaldías que no serán rojitas.

March 9, 2007

¿Democracia mata a partido único?

Son varias las tendencias que conviven bajo el paraguas del chavismo y algunas de ellas rechazan la propuesta del partido único de la revolución. Hay que recordar que el chavismo llega al poder como expresión del sentimiento anti-partidos. Pretender meter a todo el mundo en el tubo de un sólo partido genera fricciones o exacerba las diferencias que ya se han dejado entrever en discusiones como las de las morochas, la Misión Ciencia, las manifestaciones frente a Miraflores y las polémicas sobre las expropiaciones.

Esto lo decíamos en octubre, en el debate sobre el Chavismo con Chávez: la agenda política de 2007 con Chávez reelecto presidente.

Cuatro meses después:

  • El PCV sólo va un partido único sí se trata de uno marxista-leninista y muy moral, nada de bolivarianismo mucho menos de chavismo (¿Será por el problema de la moral?)

  • PPT guabinea, mientras pesan cuánto hay en la siembra de la PDVSA roja-rojita y si vale la pena renunciar a aquellas ideas de participación ciudadana que fueron banderas (y realizaciones) de La Causa R.

  • Podemos se niega a disolverse, “sin miedo” (¿Las cosas vuelven al lugar de dónde salieron?).

  • La Red Nacional de Círculos Bolivarianos (que se declara marxista y votó con la tarjeta del PCV) advierte que el poder popular va a explotar pero para arrasar con la cúpula del MVR si insisten en consolidar su hegemonía en el PSUV. (¿De verdad todavía confían en que Lina Ron representa al poder popular?)

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Ismael García fue el centro del cotilleo político de la semana con su “¿quién dijo miedo?” Resonaron sus críticas a la imposición del pensamiento único y al modelo económico de capitalismo de Estado en el cual está embarcado el chavismo.

Hay quienes opinan con suspicacia que las reservas de Podemos y el PPT con respecto al PSUV se deben simplemente a conflictos por cuotas de poder. Por supuesto que algo de eso hay: los políticos profesionales lo son porque su deseo de poder es grande, sino se dedicarían a otras actividades. En el PSUV, la gran porción del poder se reserva al MVR y a los incondicionales de Chávez; esa hegemonía de los bendecidos por Chávez es un foco de conflicto.

Eso no quita peso a las críticas a la situación actual del chavismo planteadas por García a nombre de Podemos. La imposición del PSUV, el partido único y el líder único, las restricciones al debate público entre las corrientes del chavismo y las amenazas al pluralismo político nacional vienen generando descontento entre gente que en principio estaba con “el proceso”. No a todos los chavistas les gusta aplaudir de rodillas.

Por otra parte, quienes son partidarios de un modelo económico en la línea del socialismo de mercado no pueden dejar de cuestionar que se privilegien las estatizaciones, los megaproyectos suramericanos y las operaciones en los mercados financieros, mientras la economía social (EPS, cooperativas y empresas comunales de servicios) sirve sólo de propaganda.

Otro tema de importancia política que está en el origen de los planteamientos de Podemos es la intención del chavismo duro de borrar todo rastro del proceso de descentralización, ya frenado y debilitado en estos ocho años de chavismo, aunque todavía con existencia legal. Para dirigentes que se formaron y llegaron a ser figuras políticas mediante el proceso de descentralización, es costoso quedarse indiferentes frente a la reversión hacia el centralismo.

Desde Podemos y también desde algunos sectores del PPT (¿está prácticamente dividido ese partido?), hay preocupación por la limitaciones a la participación ciudadana en general y por los intentos de coartar a los consejos comunales. Un poder popular bajo el mando único de Miraflores es una pesadilla para cualquier político que tenga algo de demócrata, por mucho que le haya gustado montarse en el portaaviones de Chávez.

La necesidad de marcar distancia se hace más imperiosa cuando existen algunos signos del fortalecimiento de la línea pretoriana en el gobierno chavista. Puede haber dudas con respecto a que este sea un gobierno militarista, pero ya muy pocos pueden dudar que sea un gobierno de militares. A los civiles les tocan puestos de segundones y eso no lo puede aceptar fácilmente una generación de políticos formados en democracia.


Pregunta para quienes creen en el “chavismo sin Chávez”:

  • ¿Podría Podemos asumir la vanguardia del chavismo sin Chávez?

Pregunta para masticarla un rato:

  • ¿Es la democracia social (o una socialdemocracia que ataque la desigualdad de oportunidades económicas y propicie la inclusión política y cultural) la vía alternativa del “socialismo del siglo XXI” sin Chávez y sin chavismo?

Ya algo decíamos ayer, cuando comenzaron estas discusiones:

Chavismo con Chávez

Aplaudir de rodillas: Hagan autocrítica

La estrategia roja rojita: Descontento en el chavismo light

Visiones políticas de la economía: El capitalismo de Estado chavista

December 4, 2006

Los partidos de esta generación

Ya pasamos la página. La socialdemocracia tiene un nuevo partido: Un Nuevo Tiempo. Sólo que Un Nuevo Tiempo es simplemente un partido regional, no tiene militancia ni estructura nacional. Es sólo Rosales y sus maracuchos. No obstante, en conjunto con todos los micro-partidos herederos de AD, Rosales puede asumir la dirigencia de 19% del electorado. Cuestión de organizar nacionalmente a esa tendencia política, que es uno de los eslabones más fuertes en el ADN político de este país.

Primero Justicia tendría 23% del electorado para articular la opción de centro-derecha del país. COPEI, Convergencia, Proyecto Venezuela y otros micro-partidos deberían aglutinarse en torno a ese proyecto liberal-reformista que representa Primero Justicia.

¿Y la izquierda? (La izquierda no-chavista se entiende. La izquierda democrática si gustan ponerle adjetivo moderador). Apenas 3% del electorado, según los votos presidenciales de este domingo. Minoría de minoría, sin diferencias ideológicas irreconciliables, deberíamos organizarnos en un pequeño partido y de allí crecer. Contamos con el dirigente opositor de mayor credibilidad: Teodoro Petkoff, el dirigente que se resteó para impulsar estos tiempos de retorno a la política democrática.

Debemos poner a funcionar nuestra capacidad para generar propuestas estructurales para resolver los problemas de la desigualdad social y económica, la economía social y la participación ciudadana en la formulación y gestión de las políticas públicas.

Pienso que las tres tendencias de la oposición deberían asumir cada una su proyecto de país y su discurso propio, deberían consolidar sus estructuras partidistas y formar a su militancia.

Ese reconocimiento de la diversidad ideológica de la oposición no es un obstáculo para mantener una alianza en torno a la estrategia para enfrentar el proyecto autoritario de Chávez. Podemos llegarle al país asumiendo los riesgos del pluralismo, del debate político público y transparente. Fortalecer los puntos de consenso y discutir sobre las visiones alternativas que tenemos para el país.

Del otro lado, ya pueden adivinar cuál será el núcleo del Partido Único de la Revolución. El MVR se llevó 42% de los votos presidenciales. Eso es dos tercios de los votos del chavismo. Supongo que los dirigentes de Podemos y PPT no tendrán remordimientos de conciencia a la hora de aceptar plegarse a la organización de su líder único. Alguno de los restantes micro-partidos del chavismo tendrá la oportunidad de ser el eje de esa quimera que es el chavismo sin Chávez. Por supuesto, esa será una discusión del chavismo en la cual sólo seremos observadores a través de las rendijas (ya sabemos que el debate público y abierto no es el fuerte del chavismo).

La microscópica derecha no tiene partidos en Venezuela. Ni militancia, ni discurso político. Sólo existe en la paranoia conspirativa de los extremistas, chavistas y opositores. Aspiro que lo ocurrido noche del 3D calme a esa paranoica conspirativa por un buen tiempo.

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January 17, 2006

Primarias a tres bandas

Parecería apropiado que el MVR convocara a elecciones internas para escoger a su candidato presidencial en el 2006. Actualmente, el MVR es el partido más grande del país y hay al menos dos (quizás tres) tendencias internas con diferencias muy marcadas. Pero, nadie espera que el MVR haga elecciones internas para designar a su candidato presidencial. No va con la estructura autoritaria y el liderazgo mesiánico de ese partido. “Con Chávez hasta el 2030”.

Primero Justicia también debería hacer elecciones internas. Quizás existe consenso interno en torno a la candidatura presidencial de Julio Borges. No obstante, muchos simpatizantes de ese partido habrían preferido como candidato presidencial a Leopoldo López o a Gerardo Blyde. En cualquier caso, parece que PJ no considera necesarias unas elecciones internas, aunque si propone primarias para seleccionar al candidato opositor.

Con la excepción de AD y quizás La Causa R (que está resurgiendo en Bolívar y Anzoátegui) el resto de las organizaciones políticas venezolanas son casi micro-partidos. Son tan pequeños que no hay lugar para tendencias, a menos que valgan tendencias unipersonales. Así que no tiene mucho valor práctico hacer elecciones internas en esos partidos.

Sin embargo, pareciera que si tiene algún valor político convocar unas primarias opositoras. Al menos son muchos los líderes de opinión que lanzan esa propuesta. El karma de la unidad.

¿Es posible la unidad opositora dada su diversidad ideológica? ¿No sería políticamente más renovador reconocer esa diversidad? Asumir la pluralidad y proponer diferentes visiones de país.

¿Podrían convocarse unas primarias yuppies? Borges, Smith y Salas Feo.

¿Primarias neo-adecas? Rosales y Fermín.

¿Primarias del chiripero? Petkoff y Velásquez.

La otra vía es construir primero un proyecto político de consenso y después escoger al candidato que asumiría el liderazgo para construir ese proyecto común. ¿Vamos a dejar la construcción del proyecto para el 2010? ¿O para cuándo se caiga el puente sobre el Lago?