August 11, 2008

Se acabó el tiempo

No hay consenso para las candidaturas de “la unidad” en Caracas (tampoco en algunas otras regiones del país; pero aquí sólo hablaré de Caracas). Las vías para construir un consenso político democrático que pudiese ser aceptado como tal por los electores ya se agotaron. Lo que queda son negociaciones de última hora entre partidos políticos y grupos de poder para una “unidad” a juro que desde afuera se ve más como un reparto de cuotas de poder.

Ya los fachos tienen a Ledezma inscrito. Que les haga buen provecho. Si Barboza quiere a William Ojeda, pues que UNT lo inscriba. Si PODEMOS cree que Ismael García puede ganarle Caracas a Aristóbulo Istúriz, pues que lo lancen ellos mismos sin esperar por “la unidad”. Si el teodorismo respalda esa “tercera vía” que lo diga claro y raspao. Si Leopoldo López quiere ungir al próximo alcalde metropolitano que deje de guabinear y asuma que va con Podemos y termine de pelearse de una vez con los maracuchos.

¿Por qué arriesgar una decisión importante como el lanzamiento de candidaturas a la alcaldía metropolitana de Caracas?

¿Para qué vale complicar las cosas por la “unidad” innecesaria en Chacao o El Hatillo? Ya Myriam Do Nascimento y Delsa Solórzano están inscritas por El Hatillo; que hagan campaña y se ganen sus votos. Si los maracuchos quieren a Liliana Hernández para la Alcaldía de Chacao, que la lancen. Si el leopoldismo (ismo nacido oficialmente el 5 de agosto) quiere a Emilio Graterón que lo lancen por su cuenta.

En Libertador, las complicaciones no van a desaparecer. Ni para la oposición, ni para el chavismo. Y las complicaciones son hijas de candidatos que no representan los intereses de los electores de ese municipio. ¿Votar por Jorge Rodríguez, el paladín electoral de la derecha endógena? ¿Votar por el regreso de Claudio Fermín? ¿Por el Tascón de la lista infame? La candidatura de Andrea Tavares (del PPT) comienza a meter miedo al oficialismo que teme que por allí se vayan muchos votos del chavismo popular y del chavismo radical. Los votos duros de la oposición (más o menos 35% del total) van para Stalin González, guste o no guste.

Al menos 20% de los votantes de Libertador son independientes. Los votos que arrastren Aristóbulo Istúriz y los eventuales candidatos opositores para la Alcaldía Mayor pueden decidir quien será alcalde del lado oeste de Caracas. Ese detalle es clave en la elección. ¿Quién arrastraría más? ¿Ismael García o William Ojeda? Nadie lo sabe, hoy. No hay manera de apostarle a ganador. Así que hay que aportarle a quien represente mejor las ideas y los intereses políticos de cada uno. Yo prefiero a Ismael García o la tercera vía.

June 28, 2008

El muchacho de la película

Desde el inicio de la pre-campaña, he argumentado que la artimaña de las inhabilitaciones puede ser un boomerang. Quizás en lugar de deslegitimar a los atacados, queden un tanto golpeados quienes organizan el ataque, advertía a principios de febrero, cuando el tema aún no era central en la agenda de los medios.

Comienzan ahora a tener cobertura análisis que van en esa misma línea:

En general a los venezolanos nos gusta el juego limpio y justo, no juegos amañados en los cuales uno de los jugadores está en clara e injusta desventaja. Este tipo de medidas suena arbitraria y abusiva. Tal cosa termina devolviéndose contra quien la toma, pues convierte en víctima a quien antes era un simple adversario que podía ser vencido en buena lid. Mucho de los hoy inhabilitados pudieron ser simples adversarios que enfrentados en un proceso electoral equitativo y justo pudieran ser vencidos políticamente, pero el gran elector, usando a su comisario político los ha convertido en víctimas. Y lo peor es que una víctima es mucho más peligrosa que un buen adversario, como hoy lo señala Barreto y lo demuestra la historia de RCTV.

(Arturo Peraza * Director de la revista Sic)

El drama en varios actos de la victimización de Leopoldo López puede atornillarlo en las preferencias del electorado para la alcaldía mayor y ponerlo desde ya como el principal aspirante para las elecciones presidenciales de 2012. El contralor está haciendo más para llevar a Leopoldo López a Miraflores que su equipo de campaña.

Leopoldo López va relativamente cómodo (más de 10 puntos de ventaja) en las preferencias de los votantes para la Alcaldía Metropolitana de Caracas. Más serio para el chavismo, Leopoldo López está ganándole a Aristóbulo Istúriz (el mejor candidato del chavismo en Caracas, por no decir el único bueno) en las parroquias más “rojitas” de Libertador (Antímano, 23 de Enero, La Vega, Sucre, El Valle y Macarao). Apenas por 2 puntos. Leopoldo López con 43% frente a Aristóbulo Istúriz con 41%, en dónde se supone que se concentran los voto rojitos (Datos provenientes de una encuesta encargada por COPEI). Ni hablar de la debacle en Petare por la combinación de mala gestión actual, un candidato chavista sin ningún trabajo político en la zona y los liderazgos reales de Carlos Ocariz (y de William Ojeda, hay que reconocerlo) y de Enrique Mendoza.

El rechazo a las inhabilitaciones ya se acerca a 80%. Es decir, que no sólo los opositores las rechazan, las están rechazando los independientes y los propios “chavistas críticos”.

Por allí viene la movilización popular por el derecho a elegir. Y la movilización universitaria contra las inhabilitaciones inconstitucionales.

¿Quiere el oficialismo repetir la historia de RCTV?

¿Quieren la cara de galán de Leopoldito en la mitad de los carros que van como orugas por las congestionadas calles de Caracas?

Los partidos de oposición comienzan a entender el momento. La presión es para que todos los aspirantes de los partidos declinen a favor de los inhabilitados. Jugar cuadro cerrado con los inhabilitados es la estrategia que se impone. Si Blyde declina a favor de David Uzcátegui y Capriles Radonski declina a favor de Enrique Mendoza, el cuadro se cierra y la oposición gana políticamente la capital. De allí es más fácil ganar electoralmente.

(Los gallos tapados para la Mayor y para Miranda no se van a lanzar al ruedo hasta el último momento y se lanzaran únicamente si hace falta. Son dos figuras políticas nacionales, que caen bien en el chavismo light, según los estudios que se han hecho recientemente).

June 17, 2008

Hay juego

Cuando se habla de escenarios para las elecciones regionales noviembre 2008, la pregunta obligada es ¿cuántas gobernaciones gana la oposición y cuántas tiene seguras el chavismo? La respuesta fácil es que la oposición tiene 4 victorias seguras y el chavismo tiene 7 gobernaciones imperdibles. El resto están peleadas, pero la balanza de poder se inclina hacia el oficialismo. Diez gobernaciones es lo máximo que se aspira del lado de la oposición.

Tal como indicaban los resultados del referéndum constitucional estamos en el país NI. Bastante más complejo que el país polarizado que insisten en vendernos. Las dinámicas regionales no se limitan a la confrontación entre chavismo y oposición, oficialismo vs. oposicionismo.

El poder político regional (y a mediano plazo el nacional) se juega con muchas más tendencias. Estado por estado, lo vamos a ir mirando

  • Comenzamos por la casa: Miranda.

Aquí el candidato puntero es Enrique Mendoza. Lo único que separa a Mendoza de la Gobernación de Miranda son las triquiñuelas contraloras que lo mantienen inhabilitado. El apoyo de redes populares, consolidadas a través de más de 15 años de trabajo político de base, le dan a Mendoza los votos para vencer a Henrique Capriles Randonski quien apenas tiene vida en el este caraqueño y a Diosdado Cabello que enfrenta el rechazo de las bases chavistas. Incluso si Diosdado y Capriles Radonski van ligaditos (como dicen las malas lenguas), el oficialismo y la oposición naricita parada baruteña no pueden contra el movimiento popular que apoya a Mendoza.

  • Entre rojitos y morados: Aragua

Las encuestas dan ventaja al teniente Rafael Isea, bendecido por el comandante. Tengo mis dudas. Didalco Bolívar va para 20 años sin perder elecciones en Aragua. Dudo que pierda estas. Es cosa de que Podemos se mueva bien para tejer alianzas de ambos lados de la acera y subir la candidatura de Henry Rosales.

  • En el territorio de lo posible: Carabobo.

La apuesta es a que vuelve la Operación Alegría con Henrique Fernando Salas Feo. Carabobo tiene la dinámica electoral menos controlada por las decisiones de las direcciones partidistas en Caracas. Los partidos que supuestamente aglutinan a la oposición, UNT y Primero Justicia, le dicen poco a los carabobeños, quienes tienen sus propios liderazgos regionales y más atención puesta en las gestiones de gobierno local. Quienes le disputarían la candidatura al Pollo son Enzo Scaranno (alcalde de San Diego), a quien tratan de convencer para que repita allí y postergue sus aspiraciones a la Gobernación para cuando tenga más chance; y a Paco Cabrera (alcalde de Valencia), cuyas aspiraciones habían sido bloqueadas por el gobierno con la triquiñuela de que nació en el extranjero y no puede ser gobernador de un estado limítrofe (Carabobo limita con el mar Caribe, alegan los oficialistas), pero este obstáculo pareciera que será retirado a ver si Paco Cabrera le quita algunos votos al Pollo. El candidato del oficialismo, Mario Silva, tiene la hojilla tan amellada que se rumora que no pasa del 30 de julio y vendrá un candidato emergente, quizás el postergado pero siempre fiel Ameliach. El rumor fuerte es que Acosta Carlez será candidato pero no rojito sino blanquito. Los adecos carabobeños se ligan bien con los partidarios de Acosta Carlez, con quienes comparten el odio a muerte hacia los Salas.

  • La línea nacional: Lara

Aquí ya ganó Henri Falcón. Es uno de los estados seguros para el chavismo. Pero, ¿cuánto tiempo le durará esa victoria? Henri Falcón está tan fuera de la tendencia oficialista que hasta llegaron a expulsarlo del PSUV siendo uno de sus aspirantes a Gobernador más fuertes. Con Henri Falcón en la Gobernación, pudieran repetirse en Lara episodios de pugna interna como los que hemos visto en Yaracuy. La rojita Contraloría va a andar detrás de las cuentas del gobernador de la “revolución eficiente”. Esta es una gobernación en la cuenta del chavismo, pero no en la cuenta del oficialismo.

  • Bye, primo: Zulia

Si a Rosales le quedaban ilusiones de volver a ser candidato presidencial, que se vaya olvidando. Pablo Pérez, el candidato de UNT (es decir de Rosales) a la gobernación está quedado en el aparato. La pelea por la gobernación (bastante reñida) es entre el alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino, candidato del PSUV pero no muy querido en el resto de la Alianza Patriotica y Saddy Bijani, copeyano y alcalde de San Francisco. Rosales pierde Zulia, con cualquiera de los dos y ya no tendrá capital político para auto-proclamarse líder opositor. Que venga el próximo.

(Estas notas pre-electorales continuarán).

February 24, 2008

La oposición en ruta electoral, entre macollas y voces que no se registran

Con proyecciones de ganar 10 gobernaciones y 156 alcaldías, los escenarios deberían lucir azul celeste para la oposición. No obstante, la política no es tan simple. Son varios los factores que hacen temer que el mapa electoral pudiese continuar siendo rojito, aunque sea de un rojo aguado.

El primer factor es que no existe una línea estratégica de “la oposición” como existe una línea estratégica chavista, porque no existe una oposición sino múltiples organizaciones, partidos y micro-partidos, grupos e intereses anti-chavistas.

El segundo factor es la debilidad de los partidos políticos. UNT es un aluvión de dirigentes sin programa político, sin ideología compartida, sin siquiera lineamientos electorales comunes. En año y medio no han avanzado ni un paso hacia la formación de militancia. Ese trabajo sí lo ha hecho PJ; pero dado su núcleo elitesco, los justicieros tienen dificultades para llegar a convertirse en un partido nacional. Hay micro-partidos que quizás puedan reunirse en una casa grande, como Causa R (preferiblemente en Puerto Ordaz), Izquierda Democrática y Bandera Roja. Hay cascarones vacíos, franquicias en decadencia como AD y el MAS. Y está la esperanza vino tinto, Podemos, que sabe que se lo juega todo en estas elecciones regionales. Por ahora están jugando muy bien. En la periferia, un montón de organizaciones civiles aficionadas a la política, algunas con una estrategia relevante como Radar de Barrios. Y el movimiento estudiantil devenido prematuramente movimiento electoral. ¿Cómo pueden establecer alianzas sólidas con otras organizaciones, partidos que ni siquiera están cohesionados internamente?

En todo caso, la dinámica electoral parece saludable. En todas partes surgen candidaturas diversas; algunas basadas en liderazgos regionales y locales, algunas basadas en gestiones de gobierno exitosas, algunas basadas en un trabajo político constante. Otras basadas en compadrazgos, fortunas personales y macollas. Estas últimas podrían prosperar en la Venezuela pobre, estancada. Las primeras son las únicas que tienen vida en la Venezuela urbana, que aspira al desarrollo y al siglo XXI.

El problema es que las campañas electorales exigen grandes inversiones financieras. El chavismo tiene ese problema resuelto con la caja chica de PDVSA, de las propias gobernaciones y los millarditos fáciles. Para la oposición, el dinero tiene que venir de bancos, de ganaderos, de industriales. Y en este país chiquito, poco desarrollado, dependiente de la renta petrolera, poco capitalista en sus formas de producción (aunque sea ferozmente capitalista en sus formas de consumo), el gran dinero circula en un grupito cerrado, en una macolla de buen vestir y buen comer que sólo se junta con gente bien a quienes conocen desde el colegio. Así se repartían gobernaciones, curules y ministerios. Así era la política antes. Ya no es así, pero ellos no lo han entendido. Desde 1989, la política es un juego en el cual deciden (con voces y votos) las clases medias: los profesionales bajo régimen de 15 y último, los empleados administrativos, los pequeños comerciantes (incluyendo a los buhoneros), los micro-empresarios, los obreros con contrato colectivo en grandes empresas. Mientras quienes ponen el dinero no establezcan mecanismos para escuchar a esas voces de ciudadanos clase media, no van a tener pistas para poner sus reales en el candidato que puede levantar los votos. No es que me importe mucho que los financistas pierdan sus reales, lo que me importa más es que los aspirantes que pudiesen presentar un programa y un discurso afín a las clases medias no puedan afrontar los costos de la campaña. Eso le daría el triunfo (otra vez) a la abstención y al chavismo.

February 22, 2008

Estrategia electoral rojita: billete + propaganda

La estrategia electoral chavista parece apoyarse en dos componentes:

  • la transferencia financiera a los consejos comunales

  • el activismo de los militantes del PSUV

En el papel, inicialmente, la estrategia diseñada por las salas situacionales gubernamentales podría parecer razonable. Dinero + propaganda ideológica deberían ser buenos motivadores para captar votos en las elecciones regionales y locales.

El inconveniente es que los análisis de estas rojitas salas situacionales parecen omitir un punto importante para el desarrollo de escenarios y estrategias: se les olvidó considerar la realidad política del país (y quizás también la económica).

Los problemas de flujo de caja de PDVSA conspiran contra el logro de la meta de transferir directamente a los Consejos Comunales la suma de 4 millardos de Bs. escuálidos.

Pero pongamos que le ganamos al imperio y los gerentes rojitos de PDVSA descubren cómo administrar eficientemente la renta (y no se lo roban todo). Y se vuelve a abrir el chorro de dinero, que ahorita apenas gotea. ¿Tendrá esa transferencia de dinero el efecto deseado?

Lo que el gobierno pretende comprar con esos 4 millardos de Bs. escuálidos es: liderazgos comunitarios, capacidad de movilización popular y votos para cumplir el objetivo de aumentar el número de alcaldías rojitas y mantener todas las gobernaciones oficialistas. ¿Están en venta esos liderazgos comunitarios y esa capacidad de movilización popular? NO. Prometieron 9 millardos de Bs. escuálidos si se aprobaba la reforma constitucional y la respuesta fue NO. Con 5 millardos de Bs. MENOS la respuesta va a volver a ser NO.

Ni hablar de la desconexión que hay entre los consejos comunales y sus líderes por un lado y por el otro lado los gobernadores y alcaldes rojitos que aspiran a repetir o a dejarle la herencia a sus delfines políticos (testaferros) y a sus familiares (hijos, hermanos, cónyuges y hasta la madre de un alcalde aspiran a ponerse al frente de los negocios familiares, es decir de sus respectivas alcaldías y gobernaciones).

La otra innovadora estrategia propuesta por las salas situacionales gubernamentales es que sean los militantes del PSUV quienes se dediquen a hacer campaña y a conseguir votos para los candidatos oficialistas. No soy irónica cuando califico esa estrategia como innovadora. Aunque ese solía ser el rol de los militantes de los partidos políticos, no ha sido esa la vía preferida por el chavismo para captar votos. Hasta ahora los votos se levantaban por la vía de las alocuciones del caudillo, líder único, Hugo Rafael. (Hay que reconocerle el mérito a los analistas de las salas situacionales gubernamentales de estar admitiendo que el portaviones tiene problemas para mantenerse a flote con tanta ineptitud. La mano que alza Chávez ya no proclama al ganador).

El problema aquí es que parte de la premisa de que los militantes del PSUV son laboriosos obreros dispuestos a trabajar 24x7 para levantar votos, como los adecos de antes. ¿Lo son? No sabemos. Para la reforma constitucional como que ni lo intentaron. Por ahora, lo que se ve es una desconexión total entre esos aspirantes a militantes y las masas populares que solían votar por Chávez y la última vez no lo hicieron.

La otra cosa que los informes de las salas situacionales gubernamentales no consideran (esa es una limitación del analista político con miedo de perder sus sustanciosos honorarios) es la guerra entre los capos. ¿Cuál puede ser el efecto electoral de esa guerra entre el capo Diosdado y el capo Ramírez?

En síntesis: los analistas electorales rojitos parecen estar meando fuera del perol.

Bueno, faltan casi 9 meses. Quizás el chavismo alinee su estrategia electoral con la realidad de aquí a noviembre. O cambie la realidad política del país, que sigue siendo muy dinámica. Por ahora, las proyecciones hablan de 7 a 15 gobernaciones para la oposición, de 100 a 200 alcaldías que no serán rojitas.