Cuando se habla de escenarios para las elecciones regionales noviembre 2008, la pregunta obligada es ¿cuántas gobernaciones gana la oposición y cuántas tiene seguras el chavismo? La respuesta fácil es que la oposición tiene 4 victorias seguras y el chavismo tiene 7 gobernaciones imperdibles. El resto están peleadas, pero la balanza de poder se inclina hacia el oficialismo. Diez gobernaciones es lo máximo que se aspira del lado de la oposición.
Tal como indicaban los resultados del referéndum constitucional estamos en el país NI. Bastante más complejo que el país polarizado que insisten en vendernos. Las dinámicas regionales no se limitan a la confrontación entre chavismo y oposición, oficialismo vs. oposicionismo.
El poder político regional (y a mediano plazo el nacional) se juega con muchas más tendencias. Estado por estado, lo vamos a ir mirando
- Comenzamos por la casa: Miranda.
Aquí el candidato puntero es Enrique Mendoza. Lo único que separa a Mendoza de la Gobernación de Miranda son las triquiñuelas contraloras que lo mantienen inhabilitado. El apoyo de redes populares, consolidadas a través de más de 15 años de trabajo político de base, le dan a Mendoza los votos para vencer a Henrique Capriles Randonski quien apenas tiene vida en el este caraqueño y a Diosdado Cabello que enfrenta el rechazo de las bases chavistas. Incluso si Diosdado y Capriles Radonski van ligaditos (como dicen las malas lenguas), el oficialismo y la oposición naricita parada baruteña no pueden contra el movimiento popular que apoya a Mendoza.
- Entre rojitos y morados: Aragua
Las encuestas dan ventaja al teniente Rafael Isea, bendecido por el comandante. Tengo mis dudas. Didalco Bolívar va para 20 años sin perder elecciones en Aragua. Dudo que pierda estas. Es cosa de que Podemos se mueva bien para tejer alianzas de ambos lados de la acera y subir la candidatura de Henry Rosales.
- En el territorio de lo posible: Carabobo.
La apuesta es a que vuelve la Operación Alegría con Henrique Fernando Salas Feo. Carabobo tiene la dinámica electoral menos controlada por las decisiones de las direcciones partidistas en Caracas. Los partidos que supuestamente aglutinan a la oposición, UNT y Primero Justicia, le dicen poco a los carabobeños, quienes tienen sus propios liderazgos regionales y más atención puesta en las gestiones de gobierno local. Quienes le disputarían la candidatura al Pollo son Enzo Scaranno (alcalde de San Diego), a quien tratan de convencer para que repita allí y postergue sus aspiraciones a la Gobernación para cuando tenga más chance; y a Paco Cabrera (alcalde de Valencia), cuyas aspiraciones habían sido bloqueadas por el gobierno con la triquiñuela de que nació en el extranjero y no puede ser gobernador de un estado limítrofe (Carabobo limita con el mar Caribe, alegan los oficialistas), pero este obstáculo pareciera que será retirado a ver si Paco Cabrera le quita algunos votos al Pollo. El candidato del oficialismo, Mario Silva, tiene la hojilla tan amellada que se rumora que no pasa del 30 de julio y vendrá un candidato emergente, quizás el postergado pero siempre fiel Ameliach. El rumor fuerte es que Acosta Carlez será candidato pero no rojito sino blanquito. Los adecos carabobeños se ligan bien con los partidarios de Acosta Carlez, con quienes comparten el odio a muerte hacia los Salas.
Aquí ya ganó Henri Falcón. Es uno de los estados seguros para el chavismo. Pero, ¿cuánto tiempo le durará esa victoria? Henri Falcón está tan fuera de la tendencia oficialista que hasta llegaron a expulsarlo del PSUV siendo uno de sus aspirantes a Gobernador más fuertes. Con Henri Falcón en la Gobernación, pudieran repetirse en Lara episodios de pugna interna como los que hemos visto en Yaracuy. La rojita Contraloría va a andar detrás de las cuentas del gobernador de la “revolución eficiente”. Esta es una gobernación en la cuenta del chavismo, pero no en la cuenta del oficialismo.
Si a Rosales le quedaban ilusiones de volver a ser candidato presidencial, que se vaya olvidando. Pablo Pérez, el candidato de UNT (es decir de Rosales) a la gobernación está quedado en el aparato. La pelea por la gobernación (bastante reñida) es entre el alcalde de Maracaibo, Gian Carlo Di Martino, candidato del PSUV pero no muy querido en el resto de la Alianza Patriotica y Saddy Bijani, copeyano y alcalde de San Francisco. Rosales pierde Zulia, con cualquiera de los dos y ya no tendrá capital político para auto-proclamarse líder opositor. Que venga el próximo.
(Estas notas pre-electorales continuarán).