Internet Sí es Prioritaria

July 13, 2009

“Abismos y monstruos” a la derecha y a la izquierda

¿Están las izquierdas y las derechas de acuerdo en la salvaguarda de libertades políticas básicas, que incluyen la libertad de expresión? Es la pregunta con la cual me quedo después de leer el artículo De la dictadura del proletariado a la dictadura de la actualidad de Xavier B. Fernández, que forma parte de la publicación La Revista: Política y poder en el siglo XXI.

El planteamiento del artículo es que la sociedad de la información ha generado una especie de “dictadura” de lo actual que impide que la gente dedique atención a los problemas estructurales. De este culto a lo inmediato, no escapan los políticos, al menos no los políticos progre o de izquierda contra quienes van los tiros de Fernández. En este sitio tenemos una visión más optimista de la sociedad de la información y de la infociudadanía. Aunque a veces el ruido en los 140 caracteres de Twitter fastidie más de la cuenta. Pero, no es esa diferencia de perspectiva lo que más me distancia del artículo en cuestión, sino un asunto más de fondo que tiene que ver con la libertad de información y que Fernández toca casi tangencialmente.

Al final del artículo, Fernández sentencia:

En realidad, el modelo económico es lo único que diferencia realmente a las opciones políticas de izquierda y de derecha, pues existe (no siempre, por desgracia, pero es deseable que exista) un consenso básico entre las opciones políticas de derecha e izquierda en cuanto al modelo político (democracia a secas, sin los indeseables apellidos de “burguesa” o “popular”) en cuanto a la salvaguarda de las libertades públicas y en cuanto a la salvaguarda de la libertad de expresión. La defensa de este modelo no es de derechas ni de izquierdas: es, o debería ser, innegociable, pues más allá de él no hay más que abismos y monstruos, como en los mapamundi medievales.

Y es allí donde yo meto el frenazo. De acuerdo en que donde no hay democracia, libertades políticas y libertad de expresión sólo hay “abismos y monstruos”. Lamentablemente, yo no veo ni sombra de ese consenso básico entre la derecha y la izquierda para optar por la democracia como modelo político y para hacer la libertad de expresión un derecho pleno, innegociable. Quizás sea esa dictadora actualidad que me confunde, pero yo veo: un golpe de Estado (o dos, si ustedes quieren) en Honduras; elecciones cuestionadas y protestas populares en Irán; protestas violentamente reprimidas en China; un preso en Guatemala por un tweet desestabilizador; sanciones, amenazas y cierres de medios en Venezuela. ¿Consenso? De hecho, lo que veo es que la democracia es amenazada, en distintas partes del mundo, por tendencias políticas autoritarias tanto de derecha como de izquierda (o mal llamadas de izquierda).

En las aceras de la izquierda y la derecha hay defensores de la libertad de expresión y hay quienes quieren restringirla, con distintas razones, por distintos intereses. Sobre el punto, me copio los ejemplos del camarada Carlos en la discusión en Fb sobre este mismo punto:

Marcel Granier y Pompeyo Márquez en este espacio [en una nota distribuida en Fb] han escrito recientemente sobre la importancia de la libertad de expresión y la amenaza que para esa libertad representa el gobierno de Chávez. Del otro lado, Blanca Eekhout y Dick Cheney han dado declaraciones recientes diciendo que la libertad de expresión necesita ser interpretada, que no es lo que parece ser, que solo ampara ciertos mensajes.

Vistas estas cosas, creo que antes de dar la pelea contra “la actualidad”, la izquierda del siglo XXI tendría que dar la pelea contra los autoritarismos, contra las amenazas anti-democráticas, sean de derecha o de izquierda stalinista.

En Venezuela, un tema urgente y de fondo para las izquierdas es tomar posición sobre el paquete de “hegemonía comunicacional”: Ley de Periodismo, Ley de Telecomunicaciones, COPP, Delitos Mediáticos & Regulación de TV por Cable. ¿Libertarios o autoritarios?

July 11, 2009

¿Venceremos el miedo a ser “guarimberos”?

Durante los años 2002 y 2004, con la excusa del golpe de Estado, se realizaron modificaciones a diversas leyes, como el Código Penal y la Ley Orgánica de Seguridad de la Nación, en la que se penalizaba el cierre de calles y la realización de huelgas en las llamadas empresas básicas. Lo que se vendió como “represión para los golpistas” ahora está afectando a las comunidades que se movilizan por sus derechos. Según cifras reveladas por los sindicatos, el movimiento campesino afecto al gobierno y las organizaciones de derechos humanos, hay un aproximado de 1200 personas sometidas a regímenes de presentación en los tribunales por realizar protestas. Por otra parte el gobierno no necesita realizar, en primera instancia, la represión directa contra las manifestaciones, pues emplea organizaciones paraestatales, tituladas como “poder popular”, que realizan el hostigamiento psicológico y contención física del descontento con el pretexto de “neutralizar el sabotaje a la revolución”, lo que sin duda recuerda estrategias similares ocurridas en otros países. Si las protestan perseveran y alcanzan notoriedad, el Estado apela a policías y militares, con los resultados conocidos en cualquier parte del mundo: represión violenta con saldo trágico de muertes y lesiones. Es así como el pasado 20.03.09 asesinaron a un sin techo, José Gregorio Hernández, en un desalojo en Anzoátegui y el 30.04.09 asesinaron a un estudiante, Yusban Ortega, en Mérida, por citar sólo casos recientes. En este contexto, es que el gobierno califica de “contrarrevolucionaria, promovida por la CIA y el imperialismo” a cualquier expresión de descontento, una estrategia que si bien fue efectiva en el pasado, ahora ha perdido parte de su efectividad y los ciudadanos de a pie, venciendo el miedo, se van animando a protestar por mejorar sus condiciones de vida.

El párrafo anterior recoge la opinión de los miembros del colectivo El Libertario sobre la criminalización y represión de la protesta social en la Venezuela chavista.

L@s amig@s de El Libertario le entran aquí a uno de los aspectos aspectos menos denunciados del lado más rojo del chavismo. Un aspecto más siniestro que izquierdo, que también hemos cuestionado desde Reste@dos

Para meterse en esta conversa de izquierda libertaria, pasen por esa imagen.