June 27, 2007

La marcha ¿?

Creo que nunca hasta hoy había entendido por completo de qué se trata ser un auténtico ni-ni. Al menos creo que hoy sentí la esencia del ni-niismo. Ojalá pase por aquí algún declarado ni-ni (con su paro, su golpe, su contragolpe y su referéndum de experiencia) para que me diga si me puede dar la bienvenida a su club. Quizás esto sea otra cosa y me confunda cuando pienso que los ni-ni experimentan el mismo sentimiento de extrañamiento que sentí hoy, rondando la marcha ¿?

Los signos de interrogación surgen porque no sé nombrarla. ¿Marcha del Día del Periodista? ¿Para celebrar no-se-cuántos años del Correo del Orinoco, como le oí decir a Desireé Santos Amaral (en transmisión radiofónica del show oficialista, mientras a mí alrededor en vivo y directo el show opositor)? No, no creo. Hasta a mí se me había olvidado que esa era el evento histórico que se conmemora. ¿Marcha de los periodistas? ¿Cómo llamarla así, si los periodistas eran minoría en ese gentío variopinto? ¿Marcha por la libertad de expresión? Esa era una de las consignas. Una entre centenares. Parecía que cada persona que asistía a la marcha tenía una consigna diferente. Tal como tenían signos diferentes, banderas diferentes.

Una manifestación tan diversa sería positiva si se tratara de una opción consciente y responsable por el pluralismo político, por compartir un espacio público reconociendo nuestras diferencias. (Algo que asomó en las manifestaciones estudiantiles, algo que se sintió en la marcha universitaria).

Lo lamento por quienes me invitaron a marchar con ellos. No pude. No me convocaron.

Lo que vi en Plaza Venezuela y en las cercanías de Parque Carabobo fue un ensayo para volver a rodar el “Chávez, vete ya”. Mala película que ya fracasó en la taquilla electoral.

Falta discurso. Falta cultura política.

Para show de voluntarismo puro, ya tenemos el show chavista que cuenta con financiamiento de superproducción de Hollywood.

June 23, 2007

Para leer las protestas estudiantiles

1) El discurso de los manifestantes trascendió el tema de la concesión del canal 2 para centrarse en los temas de la libertad, los derechos humanos y la democracia.

2) Las protestas estudiantiles han tendido a la ruptura del esquema de polarización.

3) La transgresión del Estado de derecho y la intolerancia política del gobierno, conjuntamente con su ineficiencia, están minando sus bases políticas y debilitando su representatividad, lo que pudiese abrir un espacio para el surgimiento de movimientos populares que canalicen el malestar de la población.

En esta línea van los planteamientos de Margarita López Maya en Protesta callejera y estudiantil: continuidad y novedad, un artículo que aporta elementos interesantes para orientar el debate sobre el significado de las protestas estudiantiles en esta coyuntura política:

(…)

“Las primeras protestas se centraron exclusivamente contra la medida gubernamental de no renovar la concesión al canal 2, pero poco a poco las consignas se han ido reelaborando hacia la libertad de expresión, contra la represión y por los derechos humanos, por la libertad a secas, y en la marcha universitaria del martes 6 de junio, por la libertad, la democracia y la autonomía universitaria.”

(…)

“Sería un error, sin embargo, desestimar este embrión de revuelta estudiantil y popular como si se tratara de una confrontación de chavistas y antichavistas al estilo de 2002-2004. Las primeras declaraciones gubernamentales parecieron dirigirse en esa dirección. El malestar que existe y que esta protesta expresa trasciende la polarización política convencional anterior”.

(…)

“La radicalización discursiva y la intolerancia que aplica el Gobierno desde diciembre están reduciendo sus bases políticas, y el recurso del peligro imperialista para mantener unificados a quienes hasta ahora han compartido el proyecto bolivariano se va debilitando al sopesarlo algunos con las transgresiones al Estado de derecho por parte del gobierno, su ineficiencia, corrupción e intolerancia ante cualquier diferencia, además del desatendido problema de la inseguridad y los continuos brotes de desabastecimiento. Este embrión pudiera crecer, pues si algo caracteriza al movimiento estudiantil es su potencialidad de canalizar el malestar popular en tiempos de debilidad de la representación política.”

June 9, 2007

San Pancracio no nos va a salvar

El objetivo del día no se logró.

Sí, los estudiantes universitarios hablaron en la Asamblea Nacional. Voces jóvenes expresaron puntos de vista disidentes en la asamblea monótona. Hicieron historia.

¿Una nueva fecha para celebrar el día del estudiante? ¿Era ese el objetivo?

Los estudiantes insumisos y no-golpistas ejercieron su derecho de palabra. A eso iban. Era un derecho a réplica contra la difamación y la descalificación. La presidente de la AN, Cilia Flores, perdió una vez más el control, lució anti-democrática, discriminatoria y carente de sindéresis. Su discurso es evidencia de que los estudiantes tienen razón en rebelarse contra el gobierno que los niega.

¿Era ese el objetivo? ¿No sabíamos todos de antemano que quienes tienen el poder se comportan así?

Hicieron bien en no aceptar el debate. La AN no era lugar para el debate entre estudiantes universitarios. El lugar del debate es la asamblea estudiantil de cada universidad, cada día, a las 8 de la mañana. Además, eso no era un debate, era una cayapa del poder contra el movimiento estudiantil independiente. Los “soldados de la revolución” (diputados y estudiantes) cayéndole encima a los hijos de mamá y papá (es decir a cualquier chamo que se les oponga).

A mí me gustó más el discurso del chamo de la UNIMET, habló de valores un poco más cercanos a los míos, aunque no del todo. A mí me dio pena el discurso de la chama chavista, lo escuché panfletario, gobiernero (y da pena ser gobiernero a los 20 años; a cualquier edad diría yo). A mí me gustó que el representante del movimiento universitario leyera un documento producto del consenso con sus compañeros, que no improvisara, que fuera sólo un vocero de ideas pensadas en colectivo.

¿Y?

Imagino que a la mayoría de los chavistas les habrá gustado más el discurso de sus representantes. Es que los dos discursos fueron pensados para hablarle cada quien a su mitad de país.

Sí, el discurso de los chavistas fue excluyente. Así son. Sí, el discurso de los universitarios resistentes intentó invitar a la reconciliación de los ciudadanos de este país, a re-encontrarnos sin la tutela del gobierno. Pero, no tendieron ningún puente real que nos ayude a caminar hacia un proyecto de país incluyente, democrático, plural. Ese objetivo no se logró.

No culpo a los voceros estudiantiles, no culpo a la dirigencia de su movimiento. Ellos ya habían reconocido hace una semana que no podían en el corto plazo ofrecer una agenda de objetivos políticos que uniera al país en un movimiento que pudiera frenar el proceso autoritario.

Nos tocaba a todos apoyarlos en la construcción de esa agenda. No lo hicimos. No pasamos de la gran marcha universitaria (que fue masiva y entusiasta), no pasamos de algunas reuniones para constatar que todos entendemos muy bien el momento político presente y no tenemos ni puta idea de cómo proponer una agenda política para alcanzar en el futuro un momento político que sea nuestro.

Así que era de esperar que el movimiento estudiantil, con el peso de hacer historia, no lograra desviar el curso del proceso autoritario. Diez días de movilización y una oportunidad perdida. Estos chamos tenían diez minutos para regalarle una nueva fe al país, a su clase media y a sus pobres. No lo hicieron. Hablaron para quienes ya estamos convencidos desde hace rato de que por aquí no es pa´lante. En la calle no se oyó hablar de un proyecto de futuro.

No se logró el objetivo.

Ojalá esta vez me equivoque en mi juicio sobre los eventos. Ojalá, colegas, no les pregunten dentro de 5 años ¿dónde estabas tú cuándo Chávez decidió que ya no habría más universidades autónomas en Venezuela? Ojalá, colegas, no tengan que decir: “Yo estaba celebrando porque los chamos de la resistencia de las flores hablaron más de pinga que los chamos rodilla en tierra y fusil al hombro”.

Ojalá dejemos de esperar que San Pancracio nos salve. Ojalá salgamos a hacer algo constructivo para superar el autoritarismo. Ojalá nos decidamos a ponernos a construir un modelo de país democrático (Ya sé que ustedes no son albañiles, los que viven en los cerros tampoco lo son y construyeron sus casas. De repente podemos hacer algo más que ver política en cadena de radio y TV para rebotarla en cadena de correo electrónico).

June 7, 2007

El otro está en el pupitre de al lado (y anda armado)

A las 10:44 a.m. fue el golpe. Las voces de alarma. Voltee y vi la nube de humo que empezaba a subir desde el piso, cinco metros más atrás. Los gritos de “no corran”, lograron ayudar a dominar el sobresalto.

La marcha apenas se estaba preparando para salir. El camión que abría aún no pasaba la puerta Tamanaco. La Plaza del Rectorado aún estaba completamente llena. Yo me acababa de incorporar a la marcha, al ver pasar a unos de mis alumnos, un muchacho alto y robusto, con cara de chamito. Íbamos pasando frente a nuestra escuela.

De nuestra escuela salieron quienes lanzaron las bombas lacrimógenas contra la marcha que aún no salía de la universidad. No eran policías. No eran encapuchados. No eran infiltrados. No eran motorizados tarifados. No eran desconocidos.

Alumnos de la escuela de Trabajo Social, sin preocuparse por ser reconocidos, sin preocuparse por la posibilidad de ser sancionados, lanzaron bombas lacrimógenas contra sus compañeros de estudio, contra sus profesores.

Los que lanzaron las bombas y aquellos a quienes querían ahogar con los gases comparten el territorio de la Escuela de Trabajo Social; no hay diferencias económicas sustanciales entre quienes marchábamos y entre quienes nos lanzaron las bombas.

Insisto en que las causas de la polarización y la violencia en el debate político no se encuentran en las diferencias de clases sociales y en la división entre territorios geográficos. No es desconocimiento, sino decisión de no reconocerse. Para muestra el gesto de los militantes del Alexis Vive quienes decidieron saludar al estudiante del pupitre de al lado, al profesor que les dio clases el año pasado, con bombas lacrimógenas. No conocemos. No es un otro ajeno, es alguien parecido a ellos, en muchas cosas. Sin detenerse a considerar eso, ellos decidieron negarse a aceptar que pudiésemos tener razones válidas para protestar desde nuestros valores, desde nuestras distintas posiciones en el conflicto político.

Probablemente, la semana próxima ya no haya marchas y concentraciones. Probablemente, nos encontremos en los pasillos.

(Hoy la Escuela de Trabajo Social de la UCV está cerrada. La cerraron dos bombas lacrimógenas y la intolerancia).

June 3, 2007

Resistencia

Esta no es la batalla final. No vamos a enfrentarnos a la policía para llegar por la fuerza al centro. No lo vamos a hacer porque no tenemos nada que ofrecer si nos caemos a coñazos y les ganamos ahora. Esto es una carrera de resistencia. Nosotros vamos a resistir y ellos no nos van a poder caer a plomo que es lo que quisieran hacer.

Palabra más o menos, ese era el argumento que el muchacho de cabello largo, grueso y negro intenso, megáfono en mano, repetía a los grupitos que insistían: “Nosotros somos más que los policías, vamos pa´lante”. Y los grupitos de listos-para-la-pelea, aceptaban la razón.

Esa fue la dinámica que mantuvo pacífica la concentración en Montalbán, el viernes en la tarde.

Eso es un signo de madurez política.

Más madurez política que la exhibida por los chavistas que etiquetan a los estudiantes que protestan como sifrinos sin ideología o agentes del imperialismo.

Infinitamente más madurez política que la poseída por los opositores que cacerolean y sueñan que van a tumbar a Chávez antes de que se dé el pitazo inicial de la Copa América.

Este es un movimiento de resistencia al autoritarismo. Esto es ganas de construir un espacio político.

June 2, 2007

Libertad

Hace menos de dos semanas discutíamos en clase sobre los elementos para analizar un texto en el nivel ideológico. Tema que me apasiona. Tema que se me ocurre debería apasionar a todo estudioso o estudiante de las ciencias sociales (me temo que no es así). La discusión derivó de la expresión textual de la ideología de los investigadores al debate sobre la ideología dominante en la sociedad venezolana y en sus instancias de poder.

La clase de primer año de Trabajo Social en la UCV está integrada por jóvenes entre 17 y 26 años, la edad promedio es 20 años. Jóvenes de clase media baja, clase trabajadora con aspiraciones. La mayoría habitantes de las ciudades dormitorio de los alrededores de Caracas: Cua, Charallave, Ocumare del Tuy, La Guaira, Guatire. Hasta uno que viaja a diario desde La Victoria; aproximadamente 75 Km. de distancia, quizás dos horas en autobús por la congestionada autopista, para llegar a la UCV antes de las 8 de la mañana. Habitantes de apartamentos en Caricuao y en Palo Verde, urbanizaciones populares en dónde viven profesionales y comerciantes con bajo ingreso, rodeados por barrios marginales, con los cuales comparten el miedo a la delincuencia y los servicios públicos deficientes (más deficientes mientras más alto en la montaña vivas, por supuesto); convivencia afectada por diferencias culturales, diferencias en las aspiraciones, diferencias en el acceso a la información y en la relación con las instituciones.

Estudiantes nominalmente divididos entre chavistas y opositores, aunque la mayoría se muestre apática o reservada frente a las discusiones políticas, que no llegan a nada, que sólo te pueden ganar enemigos que te esperen a la salida para hacerte entender las ideas correctas con el poderoso argumento de un golpe y la amenaza de un “hierro” que se asoma de alguna pretina. Apenas un par de chavistas, formados en las misiones. En una de las escuelas tradicionalmente más politizadas de la UCV (también tradicionalmente, la universidad venezolana más politizada). En una escuela, donde todo el mundo, es o se dice de izquierda, socialistas todos o casi todos, chavistas y opositores. Mayoría opositora entre el profesorado, mayoría chavista entre el estudiantado; al menos ese era el cuadro en enero, cuando elegimos al equipo directivo de la escuela. (Ganamos los opositores, por un punto).

Los estudiantes hacían finas distinciones, entre el discurso hegemónico, las prácticas reales y su propio sentimiento. Todos coincidían en que vivimos en una sociedad en la cual el conflicto es alimentado desde todas las posiciones, nadie busca el consenso.

Decían que el gobierno quiere llevar al país hacia ideología colectivista y mientras más nos lo dicen más individualistas nos volvemos todos (incluyendo a quienes están en el gobierno); hasta el punto en que nadie piensa en bienestar de la sociedad o de su propia comunidad, incluso pocos piensan en su familia o en sus amigos, sólo yo cuento. “Sólo yo cuento”, dicho sin dudar y con total consenso entre los miembros de la clase, entre universitarios de 20 años, que conocen la idea de solidaridad, y hasta la aprueban, pero no la encuentran viable en las condiciones de su vida cotidiana.

Decían que el gobierno quiere establecer control absoluto sobre todo lo que ocurre en el país y sobre todos los que vivimos aquí. Decían que todos nos escapamos de ese intento por controlarnos, que todos hacemos lo que nos da la gana, sin considerar a nadie más. Y los mejores ejemplos del desaforado libertinaje, del total descontrol, lo dan los funcionarios públicos que no tienen freno en buscar su beneficio personal llevándose por delante al país.

Decían que el discurso es igualitarista, pero no todos somos iguales. Notaban que los méritos sólo cuentan en el papel, mientras en la práctica la suerte, la palanca y las relaciones deciden todo. Por eso importa graduarse y tener un título en papel; no importa realmente aprender, no vas a ganar dinero por lo que sabes, sino por con quien te conectes.

El Estado, en todas partes. Todos nosotros dependiendo de la voluntad de quien controle el Estado. Estatización todopoderosa, rigiendo nuestras vidas.

Dudas sobre el potencial de la idea del empoderamiento del ciudadano. Desconfianza frente a la delegación del poder por vía electoral.

A la pregunta: ¿cuál el valor clave en nuestra sociedad? La respuesta sin vacilaciones. Del lado del gobierno: el orden. Del lado de la gente: libertad.

Sólo me he encontrado a tres de mis estudiantes en las concentraciones estudiantiles. Dos de ellos, chavistas; al menos lo eran hasta enero. “Pa´ que usted vea, profesora”, me dijo uno de ellos, el martes al mediodía, en Chacaito. Para que vea cuanto ha cambiado el clima político del país en apenas cinco meses.

Desconcertada, como todos, por este masivo salir a la calle de los estudiantes, después de 15 años de repliegue en caña, culitos, celular, reggaeton y hip-hop.

Entendiendo, gracias a las lecciones de mis estudiantes, por qué la consigna que comparten es “Libertad”.

(Click en la imagen para ver serie de fotos Concentración UCAB - Junio 1, 2007 )