March 23, 2007

Lentes para ver los consejos comunales

El país político en escala con sus distintas visiones de la organización política y la participación ciudadana es lo que me encuentro en este mundo de foros, talleres, reuniones de trabajo, asambleas, seminarios, negociaciones y presentaciones sobre los consejos comunales. Me encuentro con promotores del tercer sector, buscadores de oportunidades de negocios, políticos profesionales, académicos, dirigentes comunitarios, gente sin brújula, activistas sin causas, líderes ciudadanos, pendejos con iniciativa, oportunistas, gente del aparato, emprendedores. A veces pienso que todos somos camaleones en este microcosmos y lucimos en alguna de esas facetas dependiendo de la luz que nos esté pegando en el momento de la foto. Nada extraño en este país que se mueve nerviosamente, sin visión y sin proyecto.

En medio del ruido y la confusión, veo emerger con cierta constancia algunos perfiles de las visiones de la organización política y la participación ciudadana que están configurando el debate político en la calle (en las universidades, en las asambleas de ciudadanos, en los grupos comunitarios, en los grupos de estudio y debate político).

Siete visiones, a ver si ustedes también las reconocen como emergentes, a ver si me ayudan a identificar cuáles son dominantes, a ver si aportan otras visiones. A ver si nos entendemos un poquito mejor.

  • Consejos comunales como aparatos del chavismo

El rol político de los consejos comunales sería aglutinar a las bases del PSUV. Son vistos como órganos de control y movilización de las masas que deben apoyar el proceso revolucionario. El trabajo de organización debe realizarse bajo tutela militar. El adoctrinamiento ideológico debe ser privilegiado. Chávez es la figura de autoridad, quien marca la línea a seguir. Es el discurso del chavismo duro. Los pobres bostezan, la clase media se horroriza. Los aparachik se hablan a sí mismos.

  • Consejos comunales como grupos de choque y/o autodefensa

El rol político de los consejos comunales sería servir de vanguardia en la lucha clases. La comunidad no es el punto de referencia para la acción. El punto de referencia para la acción es Chávez, el Supremo, Todopoderoso, Dios Padre. Los focos de chavismo ideológico en los barrios compran está visión; ellos se organizan para el entrompe. En las urbanizaciones con cerca y vigilancia privada también lo compran; estamos en guerra y el consejo comunal es un espacio de autodefensa (y de ataque, aunque de eso no se hable).

  • Consejos comunales como agencias del clientelismo

El rol político de los consejos comunales es mantener la gobernabilidad y facilitar el intercambio de bienes por votos. La política es un mercado, nos compramos y nos vendemos, para mantener la estabilidad del sistema. El adeco que sigue viviendo en cada uno de nosotros encontró otra manguangua, otro a mí que me pongan dónde hay, otro cuánto hay pa’ eso. Los políticos profesionales encontraron otra forma de ganar cuotas de poder y de defender sus espacios de representación (y privilegios). Concejales, alcaldes y gobernadores revocables se anotan en esta tendencia. No estamos divididos en chavistas y opositores, mucho menos en pobres y ricos, estamos divididos en vivos y pendejos.

  • Consejos comunales como gestores de obras y servicios públicos

El rol político de los consejos comunales es transferir competencias en gestión de servicios directamente a las comunidades, sin pasar por gobiernos locales y mucho menos por gobiernos regionales. El desmontaje del proceso de descentralización y el impulso del modelo hiper-presidencialista encuentran una plataforma políticamente correcta, porque quién puede discutir qué la gente conoce sus necesidades mejor que los funcionarios públicos. A mucha gente le suena persuasivo ese discurso. Lo aplauden en el barrio que carece de todo, lo aplauden en las urbanizaciones de clase media que tienen necesidades que no son (ni pueden ser) prioridades de inversión social en este país. Nadie se interroga sobre la des-urbanización de las áreas metropolitanas como resultado de las desarticuladas gestiones de servicios de 500 feudos. Crea la necesidad urgente de proporcionar capacitación técnica a lo miembros de los consejos comunales para evitar que nos hundamos todos en una marejada de proyectos insostenibles.

  • Consejos comunales como canales de participación ciudadana en las políticas públicas

El rol político de los consejos comunales es servir de canal para que los ciudadanos tengan influencia directa en la formación de las políticas públicas a través de la elaboración de los planes de desarrollo de la comunidad y de su intervención en la formulación de los planes municipales. Adopta los valores de empoderamiento y protagonismo del ciudadano. Revigoriza el proyecto de democracia participativa. Esta tendencia no tiene promotores poderosos en el alto gobierno, pero sí en los rangos medios de algunos entes públicos, sí en algunas alcaldías atípicas. Idea poderosa entre quienes se han formado en la participación en organizaciones de la sociedad civil. Resuena entre los dirigentes de barrios y urbanizaciones con tradición de organización vecinal y comunitaria. Alimenta el consenso político que desdibuja las líneas de los territorios chavistas y de los territorios opositores, como si fuera verdad que aquí cabemos todos.

  • Consejos comunales como nodos de las redes sociales comunitarias

El rol político de los consejos comunales es proporcionar un espacio para el encuentro de nuevos actores políticos y el establecimiento de una agenda alternativa de debate público. Promueve el desarrollo de capital social a través de la articulación de los aportes de los distintos grupos que coexisten en la comunidad. Busca aprovechar instrumentalmente el potencial comunal para generar oportunidades educativas, oportunidades de producción de riqueza y fortalecimiento de la seguridad social en su sentido amplio. Fuerte resistencia entre quienes tienen una concepción partidista de la política (¿con qué se come eso?, siguen preguntando). Quienes se interesan por esta visión aún tienen que patear mucha calle para ponerla en el centro de las alternativas políticas reales.

  • Consejos comunales como estructuras de autogobierno comunitario

El rol político de los consejos comunales es fundar el poder popular que superaría la estructura clásica de los tres poderes públicos republicanos. Base de un nuevo modelo de democracia (o post-democracia) socialista que se deslinda simultáneamente de los modelos de la dictadura del proletariado y de la democracia representativa. ¿Socialismo anarquista? Esta gente habla de una nueva utopía. Esto podría ser el socialismo del siglo XXI (o ¿será el retorno del socialismo utópico?). Es el chavismo académico, culto, que no toma su parte en la burbuja de consumo y tampoco sube cerro. Pocos los escuchamos, pocos los entienden.

March 21, 2007

¿ ? vs. Chávez

Chávez, sólo Chávez. Ningún otro referente político. Ningún liderazgo emergente.

¿Qué importa que 61% de la población rechace la reelección indefinida de Chávez si no somos capaces de inventar otro líder?

Baja afiliación partidística (apenas 30% de la población simpatiza con algún partido político; MVR capitaliza su rol de portaviones, Primero Justicia, Nuevo Tiempo y Podemos son partidos incipientes). Carencia de definiciones ideológicas e indiferencia frente a los programas políticos que se discuten en el debate público. Incomprensión sobre en qué consiste el socialismo chavista. Cultura política en las cual se mezclan valores de equidad y justicia social, aspiraciones de ascenso económico y productividad capitalista, identificación con la noción de democracia como Estado de derecho y como posibilidad de participación en el debate político.

Esa es la coyuntura política que describe el Monitor Socio-Político. Hinterlaces – Marzo 2006 (Trabajo de campo: Enero 27 - Febrero 15, 2007. Zulia, Miranda, Distrito Capital, Carabobo, Lara, Aragua, Anzoátegui, Bolívar, Táchira, Mérida, Sucre, Monagas, Guárico, Yaracuy y Vargas.)

En ese contexto, la pregunta (tendenciosa en la condición y nebulosa en la proposición, sin duda), perturbadora y digna de análisis en la respuesta (que contrasta con ese 45% que dice apoyar al presidente Chávez, con ese 47% que opina que Chávez ha sido positivo para el país, con ese 42% que dice que vamos bien).

Hinterlaces / Marzo 2007

¿Y cómo sacará la gente del poder a Chávez si no hace lo que debe hacer?

  • Si la gente no quiere participar en partidos políticos…

  • Si la gente no identifica ningún liderazgo político alternativo…

  • Si la gente no quiere salidas violentas para lidiar con los problemas políticos…

  • Si la gente quiere participar en las decisiones políticas…

Esta es la incógnita que sólo puede resolver la organización ciudadana.

Según la gente, ¿cuáles son las cosas que Chávez debe hacer si no quiere que lo saquemos del poder?

  • Ocuparse de resolver el problema de la delincuencia (87%)

  • Dejar de regalar dinero a otros países (85%)

  • Abandonar la confrontación con Estados Unidos (78%)

  • Dejar el discurso agresivo e irrespetuoso y llamar a la unidad nacional para trabajar por Venezuela (76%)

  • Cambiar a sus ministros por gente nueva y preparada, aunque no sea chavista (73%)

  • Apoyar los revocatorios de alcaldes y gobernadores ineficientes de cualquier tendencia política (71%)

  • Convocar elecciones para una nueva Asamblea Nacional (70%)

Señores, a la gente de este país como que no le interesa la diatriba sobre el imperialismo y el socialismo bolivariano. La gente de este país como que está preocupada por algo más básico: ¿cómo hacer para evitar que me maten? Señores, la gente de este país está pidiendo a gritos un nuevo liderazgo político y lo quieren con credenciales de eficiencia no con consignas polarizadoras. Se buscan tecnócratas con conciencia social y ganas de aprender a ser políticos, parece ser la lectura del Monitor Hinterlaces Marzo 2007.

March 15, 2007

“Ahora que el petróleo es nuestro”

“… sepa el pueblo de los Estados Unidos que ni una gota de petróleo más les llegará de Venezuela…”
dice el presidente Hugo Chávez y cosecha los aplausos del pueblo soberano.

No se trata de otra más de las frases encendidas del discurso anti-Bush en Buenos Aires. Oí a Chávez decir esa frase esta mañana, pero se trata de un discurso pronunciado el 29 de febrero de 2004. Era la campaña por el referéndum. Muchas gotas de petróleo han salido desde Venezuela hacia Estados Unidos, en estos dos años. Muchos discursos encendidos. Muchos aplausos del pueblo soberano.

Otras cosas siguen, más o menos igual.

Venta de puestos de trabajos en PDVSA. Presiones sobre médicos para que no incluyan en sus informes de diagnóstico que la contaminación es la causa probable de malformaciones congénitas, enfermedades respiratorias y dermatológicas que sufren los habitantes de las zonas aledañas a los complejos petroquímicos (Es El Hornito, en la película; lo mismo ocurrió en Morón, quizás ocurre lo mismo en otras zonas del país que nuestros ojos no ven). Los ecocidios por la explotación de carbón en el Zulia y por la plataforma en el delta del Orinoco. El engavetamiento de la orimulsión. La serie de contratos firmados por Hugo Chávez con Chevron Texaco, Halliburton, Exxon y una larga lista de “buenos amigos” (de boca de Chávez), todos ellos parte del omnipresente imperio.

Estas cosas las vi esta mañana en la película Nuestro petróleo y otros cuentos (Elisabetta Andreoli, Gabriela Muzio, Sara Muzio y Max Pugh; 2004), que pueden descargar de la página de Soberanía.org.

Estas cosas siguen pasando “ahora que el petróleo es nuestro“.

“Creemos en los hechos, no sólo en las palabras”
dijo el presidente de Chevron Texaco, en diciembre 2004, cuando se firmaron los contratos de explotación de la plataforma del Delta.

Lamentablemente, en este país sobran quienes creen en las palabras de Chávez y no en los hechos. Quizás porque los cuentos de “ahora que el petróleo es nuestro” son más épicos (y más bonitos) que los hechos.

March 9, 2007

¿Democracia mata a partido único?

Son varias las tendencias que conviven bajo el paraguas del chavismo y algunas de ellas rechazan la propuesta del partido único de la revolución. Hay que recordar que el chavismo llega al poder como expresión del sentimiento anti-partidos. Pretender meter a todo el mundo en el tubo de un sólo partido genera fricciones o exacerba las diferencias que ya se han dejado entrever en discusiones como las de las morochas, la Misión Ciencia, las manifestaciones frente a Miraflores y las polémicas sobre las expropiaciones.

Esto lo decíamos en octubre, en el debate sobre el Chavismo con Chávez: la agenda política de 2007 con Chávez reelecto presidente.

Cuatro meses después:

  • El PCV sólo va un partido único sí se trata de uno marxista-leninista y muy moral, nada de bolivarianismo mucho menos de chavismo (¿Será por el problema de la moral?)

  • PPT guabinea, mientras pesan cuánto hay en la siembra de la PDVSA roja-rojita y si vale la pena renunciar a aquellas ideas de participación ciudadana que fueron banderas (y realizaciones) de La Causa R.

  • Podemos se niega a disolverse, “sin miedo” (¿Las cosas vuelven al lugar de dónde salieron?).

  • La Red Nacional de Círculos Bolivarianos (que se declara marxista y votó con la tarjeta del PCV) advierte que el poder popular va a explotar pero para arrasar con la cúpula del MVR si insisten en consolidar su hegemonía en el PSUV. (¿De verdad todavía confían en que Lina Ron representa al poder popular?)

*

Ismael García fue el centro del cotilleo político de la semana con su “¿quién dijo miedo?” Resonaron sus críticas a la imposición del pensamiento único y al modelo económico de capitalismo de Estado en el cual está embarcado el chavismo.

Hay quienes opinan con suspicacia que las reservas de Podemos y el PPT con respecto al PSUV se deben simplemente a conflictos por cuotas de poder. Por supuesto que algo de eso hay: los políticos profesionales lo son porque su deseo de poder es grande, sino se dedicarían a otras actividades. En el PSUV, la gran porción del poder se reserva al MVR y a los incondicionales de Chávez; esa hegemonía de los bendecidos por Chávez es un foco de conflicto.

Eso no quita peso a las críticas a la situación actual del chavismo planteadas por García a nombre de Podemos. La imposición del PSUV, el partido único y el líder único, las restricciones al debate público entre las corrientes del chavismo y las amenazas al pluralismo político nacional vienen generando descontento entre gente que en principio estaba con “el proceso”. No a todos los chavistas les gusta aplaudir de rodillas.

Por otra parte, quienes son partidarios de un modelo económico en la línea del socialismo de mercado no pueden dejar de cuestionar que se privilegien las estatizaciones, los megaproyectos suramericanos y las operaciones en los mercados financieros, mientras la economía social (EPS, cooperativas y empresas comunales de servicios) sirve sólo de propaganda.

Otro tema de importancia política que está en el origen de los planteamientos de Podemos es la intención del chavismo duro de borrar todo rastro del proceso de descentralización, ya frenado y debilitado en estos ocho años de chavismo, aunque todavía con existencia legal. Para dirigentes que se formaron y llegaron a ser figuras políticas mediante el proceso de descentralización, es costoso quedarse indiferentes frente a la reversión hacia el centralismo.

Desde Podemos y también desde algunos sectores del PPT (¿está prácticamente dividido ese partido?), hay preocupación por la limitaciones a la participación ciudadana en general y por los intentos de coartar a los consejos comunales. Un poder popular bajo el mando único de Miraflores es una pesadilla para cualquier político que tenga algo de demócrata, por mucho que le haya gustado montarse en el portaaviones de Chávez.

La necesidad de marcar distancia se hace más imperiosa cuando existen algunos signos del fortalecimiento de la línea pretoriana en el gobierno chavista. Puede haber dudas con respecto a que este sea un gobierno militarista, pero ya muy pocos pueden dudar que sea un gobierno de militares. A los civiles les tocan puestos de segundones y eso no lo puede aceptar fácilmente una generación de políticos formados en democracia.


Pregunta para quienes creen en el “chavismo sin Chávez”:

  • ¿Podría Podemos asumir la vanguardia del chavismo sin Chávez?

Pregunta para masticarla un rato:

  • ¿Es la democracia social (o una socialdemocracia que ataque la desigualdad de oportunidades económicas y propicie la inclusión política y cultural) la vía alternativa del “socialismo del siglo XXI” sin Chávez y sin chavismo?

Ya algo decíamos ayer, cuando comenzaron estas discusiones:

Chavismo con Chávez

Aplaudir de rodillas: Hagan autocrítica

La estrategia roja rojita: Descontento en el chavismo light

Visiones políticas de la economía: El capitalismo de Estado chavista

March 3, 2007

Para que se muevan con todos los colores

Tres propuestas para fortalecer los Consejos Comunales frente al poder central, para minimizar la desconfianza y la frustración que existe en muchas comunidades producto de previas experiencias en las cuáles fuimos invitados a organizarnos para participar y no pasó nada.

  • Eliminar la figura de las Comisiones Presidenciales del Poder Popular, que coloca el poder de decisión sobre la viabilidad de proyectos y asignación de recursos en manos de burócratas designados a dedo por Chávez.

Los evaluación de los estudios de viabilidad y la asignación de los recursos deben ser potestad de las instancias de gobierno, legislación y planificación locales (Alcaldías, Concejos Municipales y los CLPP). El poder tiene que estar más cerca de la comunidad, no más lejos.

  • Restablecer la relación directa entre Consejos Comunales y Consejos Locales de Planificación de Políticas Públicas, organismos estos que deben ser electos tal como lo preveía la Ley que los creó en el año 2000, es decir, en elecciones universales en las que participen todos los ciudadanos.

Vincular a los Consejos Comunales y a los CLPP fortalecería ambas instancias y daría más poder a las comunidades en la gestión de las políticas públicas.

  • Realizar la legalización de los Consejos Comunales mediante la inscripción de los mismos ante cualquier oficina del Registro Público.

Rechazamos la barrera de las Comisiones Presidenciales del Poder Popular, que no han sido creadas en el nivel local y que han sido sustituidas de hecho por Fundacomún (con la mejor intención creemos por aquí, pero sin autoridad jurídica para cumplir con ese procedimiento). Sobre todo, rechazo a la intervención de la Guardia Nacional en el registro de los Consejos Comunales, fenómeno de abuso de poder que ha ocurrido en varios estados (Aragua, Miranda, Guárico, por ejemplo).

Estas propuestas de reforma provienen de Radar de los Barrios, en Reste@dos las adoptamos como propias y queremos enriquecerlas con nuestra visión sobre hacia donde deben moverse los Consejos Comunales.

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