Cuando el Ejército sale a la calle
27F es el hito simbólico.
La fractura de poder ocurrió al mediodía del 28.
Dicen que un viejo jerarca adeco advirtió: “Cuando el Ejército sale a la calle es a matar gente”. Pérez no consideró las implicaciones de la advertencia.
Viene la suspensión de garantías. Izaguirre murmurando: “No puedo” y se corta la transmisión desde el Salón Ayacucho. A Alejandro Izaguirre se le bajó la glucosa o la tensión o las ganas de ser político cuando iba a leer el decreto. El general Ítalo Del Valle Alliegro ensayó durante media hora y grabó cuatro tomas para escoger aquella en la cual lucía más seguro leyendo el decreto de suspensión de garantías.
Así, con el liderazgo de un militar seguro al frente del país, el Ejército salió a la calle el 28 de febrero de 1989.
Diez mil soldados traídos del interior. A matar gente.
La Silsa, Catia. Martes 28, 4:00 p.m. Francisco y su tía Milvia se asomaron a la puerta de su casa para ver lo que pasaba. Milvia no gritó, porque es sordomuda. Un soldado, apostado en la fábrica de chocolates La India, les disparó una ráfaga. Milvia recibió una herida en el cuello; se recuperó. Francisco murió en el Hospital de Lídice. Tenía ocho años.
Mesuca, Petare. Miércoles 1, 9:00 a.m. Comienzan los saqueos en la avenida principal de Mesuca. Llega la PM. La gente corre hacia las escaleras del cerro. Se encuentran de frente con el Ejército. Hubo una sobreviviente. No se sabe cuántos muertos hubo en el saqueo de Mesuca.
El Guarataro, San Juan. Jueves 2, 6:20 p.m. Wolfang se asoma a la ventana, carga a su hija de tres meses. Abajo, en la puerta de la estación Capuchinos, hay un soldado montando guardia. Hay toque de queda. El soldado apunta, dispara. Wolfang coloca a su hija en un sillón. Rompiendo el toque de queda, su familia trata de llevarlo al hospital. Ingresa muerto. Tenía 20 años.
La Pastora. Viernes 3, 10 p.m. Diez funcionarios del Ejército entraron en la casa de la familia Mederos, sin orden de allanamiento. Los militares ordenaron a los miembros de la familia que se acostaran boca abajo y con los ojos cerrados mientras requisaban la vivienda. Margarita Mederos escuchó cuando los funcionarios entraron en el cuarto de su hijo Crisanto, luego escuchó las quejas, finalmente un disparo. Una hora después los funcionarios se retiraron y se llevaron el cuerpo sin vida de Crisanto Mederos, artista plástico de 37 años. El cuerpo apareció en la morgue con una indicación que decía: sin identificación-no entregar”. El acta de defunción señalaba que la víctima “había desacatado el toque de queda, encontrado en la calle”.
Entre el 28 de febrero y el 3 de marzo, oficialmente, 277 muertos. Veinte chamos que nunca cumplieron 15 años. Dos años después, en La Peste, fueron exhumados 68 muertos más; 68 que según el gobierno nunca existieron. Cuarenta desaparecidos, buscados por sus familiares, no están en la lista oficial, ni estaban entre los exhumados de La Peste.
Muertos para contar cuando los políticos abandonan la política y dejan que el Ejército salga a la calle.
- DDHH, Militarismo | Hora: 12:07 am Comentarios (2)





