“Con Chávez… un solo gobierno”
En ese territorio federal concentraríamos el esfuerzo político, económico y social para ir transitando el camino hacia una ciudad comunal, donde no hagan falta juntas parroquiales, alcaldías ni concejos municipales, sino el poder comunal.
Hugo Chávez, ante la Asamblea Nacional
Así, sencillamente, es posible que para el 2008, ya no haga falta elegir alcaldes, mucho menos miembros de Juntas Parroquiales. Es posible que nos quitemos de encima esa tarea que nadie quiere asumir de promover los revocatorios para los muchos gobernantes locales ineficientes que plagan el país. Es posible que pronto se haga realidad esa máxima jalabola que tanto Gobernador y tanto Alcalde mediocre coloca en vallas pagadas con el dinero de nuestras ciudades: “Con Chávez… un solo gobierno”. Sí, el gobierno de Chávez.
Chávez se ocupará de la recolección de basura, de la asignación de puestos a los buhoneros, de supervisar a los maestros municipales, de vigilar los prostíbulos y controlar los bingos, de las cloacas y del suministro de gas en cada “territorio federal” o “ciudad socialista” de este país.
Los Consejos Comunales amarrados a las decisiones centralizadas en Miraflores. La participación comunitaria en el diseño, ejecución y contraloría de las políticas públicas abortada en la raíz, antes de que usted haya tenido tiempo de asistir a la primera reunión que se convocaba en su comunidad. Al menos esa pareciera ser la intención. Cuestión de romper el cepo. Cuestión de meterse en esos recién nacidos Consejos Comunales, cuestión de enlazarlos con las dinámicas políticas y económicas locales. Sacárselos de las manos al todopoderoso de Miraflores.
Esa es la nueva agenda. Lo demás es el ruido del chavismo con Chávez, de la consolidación del hiper-presidencialismo que sabíamos inevitable de ganar Chávez el 3D.
- Política, Debates, Consejos comunales | Hora: 12:35 am






Los Consejos Comunales no parecen ser un ente de política y democracia transparente imbuidos en medio de un sistema totalmente vertical. Parecen más bien ser cajas de resonancia del Status Quo. Entonces, la mínima disidencia, resistencia u oposición a los dictámenes del Kuomintang central reflejan que el individuo no es un adepto a ultranza del partido único. Se le echa.
Lo digo porque fue lo que sucedió al menos en el Consejo de mi sector. Era una gritadera, una lucha hacia el agotamiento, hasta que la gente se obstinó y dejó de ir. La opción parecía ser: o caerse a gritos con los gobierneros, o no ir. La gente optó por lo último.
¿No crees, por la misma vía, que los Consejos puedan deslizarse hasta convertirse en una forma de CDR? Es decir, que para hacer algo haya que tener el aval del Consejo, quien “evalúa” en base a criterios completamente políticos y sesgados. Una nota negativa del Consejo implica la exclusión del aparato productivo (o del partido único, será lo mismo ya que controlan PDVSA) y lanza al sujeto al ostracismo.
En fin, deconstruyendo tu idea, ¿no podemos ver los CC, en vez de como centros democráticos de discusión, como centros autocráticos de resonancia que “recompensan” al que abraza el pensamiento único y excluyen a quien no lo hace? No sería tan fácil entonces, sacar unos Consejos creados por Miraflores de entre sus manos.
Saludos,
V.
Comentario de vicente — January 14, 2007 @ 3:51 am
Nadie dice que sea fácil, pero hay que hacerlo. Si optamos por irnos y dejarles el terreno a las fichas de Chávez estaremos facilitando el proceso que llevaría a los Consejos Comunales a convertirse en mecanismos de control político y económico, de exclusión de las disidencias.
Los Consejos Comunales son un hecho. No van a desaparecer si optas por excluirte.
Puede retomarse el sentido original de participación ciudadana democrática en los gobiernos locales, si estamos presentes para hacer el esfuerzo de llevar el debate hacia los asuntos de interés para la comunidad; si no dejamos que el caudillo los convierta en sus cajitas de resonancia, como las llamas tú.
Comentario de Reste@dos — January 14, 2007 @ 11:22 am