En ese territorio federal concentraríamos el esfuerzo político, económico y social para ir transitando el camino hacia una ciudad comunal, donde no hagan falta juntas parroquiales, alcaldías ni concejos municipales, sino el poder comunal.
Hugo Chávez, ante la Asamblea Nacional
Así, sencillamente, es posible que para el 2008, ya no haga falta elegir alcaldes, mucho menos miembros de Juntas Parroquiales. Es posible que nos quitemos de encima esa tarea que nadie quiere asumir de promover los revocatorios para los muchos gobernantes locales ineficientes que plagan el país. Es posible que pronto se haga realidad esa máxima jalabola que tanto Gobernador y tanto Alcalde mediocre coloca en vallas pagadas con el dinero de nuestras ciudades: “Con Chávez… un solo gobierno”. Sí, el gobierno de Chávez.
Chávez se ocupará de la recolección de basura, de la asignación de puestos a los buhoneros, de supervisar a los maestros municipales, de vigilar los prostíbulos y controlar los bingos, de las cloacas y del suministro de gas en cada “territorio federal” o “ciudad socialista” de este país.
Los Consejos Comunales amarrados a las decisiones centralizadas en Miraflores. La participación comunitaria en el diseño, ejecución y contraloría de las políticas públicas abortada en la raíz, antes de que usted haya tenido tiempo de asistir a la primera reunión que se convocaba en su comunidad. Al menos esa pareciera ser la intención. Cuestión de romper el cepo. Cuestión de meterse en esos recién nacidos Consejos Comunales, cuestión de enlazarlos con las dinámicas políticas y económicas locales. Sacárselos de las manos al todopoderoso de Miraflores.
Esa es la nueva agenda. Lo demás es el ruido del chavismo con Chávez, de la consolidación del hiper-presidencialismo que sabíamos inevitable de ganar Chávez el 3D.