Tiempos democráticos
El comando de Rosales reconoce la derrota electoral y anuncia que continuarán trabajando para fortalecer a la oposición. Los chavistas celebran algunas horas y después todo el mundo se va a dormir.
(Los chavistas se deben haber ido a celebrar a otra parte de la ciudad. Aquí hay calma. Podremos dormir).
Esperé por el reconocimiento de la victoria de Chávez desde el comando de Rosales. No me llevé una decepción. Un país no se lanza a la violencia para reclamar un fraude que no se puede probar. Perdieron los extremistas que querían sacar a la gente a la calle. Empezamos bien, este nuevo período de Chávez.
Quizás si seguimos resteados dejaremos de negar las razones del otro. Quizás podremos romper con los ghettos en los cuáles estamos encerrados. Ghettos que no son geográficos, aunque insistamos en los territorios chavistas y los territorios escuálidos. Ni siquiera son socio-económicos, porque las aspiraciones de bienestar son similares en todas las clases (los deseos de consumo y los símbolos de status no, por supuesto).
Nuestros ghettos son más bien culturales, tienen que ver con la aceptación de normas. Con la manera en que nos adaptamos (o no) a una sociedad en la cual existe una distribución desigual de recursos. Con las estrategias que empleamos para sobrevivir en una sociedad con valores invertidos.
También son diferencias políticas derivadas de nuestra posición con respecto a la oposición entre autoritarismo y participación. Hay quienes no ven ningún conflicto entre esas dos nociones. Hay quienes lo consideramos el conflicto más crítico en esta coyuntura.
En la intersección entre lo cultural y lo político, nuestra diferencias de posiciones frente al mito del país rico, frente a nuestra dependencia de esa renta petrolera que no alcanza para que quepamos todos.
Y esos territorios que se montan en torno a identidades basadas en la negación o en la resistencia. Familias-pandillas que se protegen entre sí y se unen para atacar a los otros. Contexto propicio para el caudillismo, el mesianismo, el fetichismo en torno al color y otras expresiones de la irracionalidad política.
Quizás si seguimos resteados, comenzaremos a imaginar como incluir a todos en un proyecto de país. Un nuevo sentido de comunidad, un consenso real. Un movimiento que modere las tendencias autoritarias del chavismo que controla el poder y de esa oposición igualmente autoritaria que salió derrotada esta noche.
Elecciones Presidenciales Venezuela 2006, Manuel Rosales, Elecciones3D
- Política, Opinión, Proceso Electoral, Elecciones 3D | Hora: 12:43 am





