September 21, 2006

Ahí va el caudillo

Tengo pendientes un par de notas sobre la coyuntura electoral. Una es sobre la estructura de poder que respalda a los dos polos: el chavismo y la oposición. La otra es sobre la cohesión y la organización de ambos polos.

En estos bocetos de análisis usé técnicas de caracterización de actores en términos de fuentes de poder y coherencia propuesta por Castellano Bohorquez, conforme a las categorías de análisis de Lewis Coser.

Encontré algunos puntos interesantes sobre los cuales me gustaría comentar. Lo que me impide publicarlos es que se trata de un interés fundamentalmente intelectual y este sitio fue concebido como un lugar para el debate pragmático, en caliente. Y ahora todo está muy frío. Helado. Petrificado por la apatía.

Me cuentan que Chávez hizo el ridículo en la ONU. Me lo cuentan desde el extranjero. Yo no lo vi. Yo no leí nada sobre el tema. Como la mayoría de los venezolanos, no tengo interés en seguir la gira interplatanaria de Chávez. Tengo que resolver problemas de seguridad, de vivienda, de transporte, de empleo, de servicios, de consumo. Si Chávez no tiene nada que decir sobre esos temas, pues no tiene nada que decirme a mí, ni a la mayoría de los venezolanos. Perdió el discurso que sintonizaba con la gente, perdió la calle.

Rosales anda subiendo cerros. Y aguantando pedradas. Pero, todavía no gana la calle. Pasa por ahí y nadie lo reconoce, se confunde con cualquiera; si no me lo señalan no sé cual de todos los que van en la caminata es el candidato. Me recuerda a Alfaro. A él tampoco lograba reconocerlo, cuando lo veía cada lunes en el CEN de La Florida. “Ahí va el caudillo” decían y yo miraba el retrato de Rómulo o a la momia Gonzalo Barrios, “¡Alfaro, chica!, Alfaro es el caudillo”. Me pasa lo mismo con Rosales, no me entero de que es el caudillo. La gente en la calle tampoco se entera, a pesar de la Negra. Pero, la tendencia a la abstención está declinando. Chávez perdió la calle. La gente empieza a buscar su peor es nada. Aunque nadie reconozca a Rosales como el caudillo.

A lo mejor resulta positivo que, por fin, tengamos unas elecciones sin caudillo.

Populismo sin líder, curiosa innovación política venezolana.

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September 17, 2006

¿Por quién votaría Aleida Josefina?

El escenario electoral está copado por dos candidaturas populistas, que no se alinean con mi propia visión política. Sin embargo, hay que escoger. (No dejarle ganar a la abstención).

El elemento clave del chavismo es el modelo neo-presidencialista en el cual todos los poderes del Estado están bajo el control de una sola persona: el comandante. Su modelo económico tiende hacia el capitalismo de Estado (aunque haya quien trate de empujar hacia socialismo de mercado) y su modelo de políticas sociales es el Estado benefactor (aunque insistan en que el proceso es de cambio estructural).

Por su parte, la coalición opositora encabezada por Manuel Rosales también presenta una propuesta de capitalismo de Estado como modelo económico (aunque quizás más cercano al discurso liberal) y Estado benefactor como modelo de políticas sociales, pero su modelo político es el presidencialismo tradicional.

Siendo el modelo político la diferencia fundamental entre las propuestas de las dos candidaturas no queda más que escoger aquel que se acerque más (o se aleje menos) de mi propia visión del Estado. (No piensen que lo del partido único y la reelección indefinida son trapos rojos; para allá ha querido ir el chavismo desde 1998.)

La opción menos mala es entonces la presentada por Manuel Rosales. Aceptando esa realidad (que poco entusiasmo despierta), la elección posible es tratar de hacer avanzar electoralmente la opción de la coalición opositora. Simultáneamente, hay que tratar de fortalecer a los sectores de esa coalición que podrían hacer que un eventual gobierno de Rosales se moviera más hacia un modelo parlamentarista/federalista. Sectores que pudiesen poner en práctica un modelo de políticas sociales que intente desmontar estructuralmente la pobreza, no paliarla con tarjetas de débitos o pollos de Mercal (El fantasma de Carlota Flores recorre Venezuela).

Dos estrategias para plantearse: la electoral y la política. La del 3D y la de la guerra larga por el desarrollo integral.

En una próxima nota, hablaremos un poco de cómo contribuir a darle forma a una estrategia electoral dentro de esta coyuntura de desilusión.

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September 12, 2006

¿Cómo nos volvimos un país de marginales?

Suena duro, pero Venezuela es un país de marginales.

Todos (queramos o no) vivimos al margen de la ley.

Algunos ejemplos:

  • Quiero sacar la licencia de conducir

Me recomiendan acudir a la Gestoría La Responsable, cerquita del Ministerio de Educación. Cuesta Bs. 200 mil. Sin exámenes, ni colas bancarias.

  • Necesito un RIF

Puedo escoger entre pararme a las 4:30 a.m. para ir agarrar número a la oficina regional del SENIAT o pagar Bs. 50 mil para que me resuelvan eso rapidito.

  • Quiero comprar un carro

La lista de espera es de 4 meses. Con un par de millones la lista de espera puede reducirse a dos semanas.

  • Quiero poner una denuncia en el INDECU

En las oficinas regionales del INDECU no procesan denuncias. Me dan el celular del coordinador del INDECU en mi estado, a ver si me da una ayudadita.

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Todavía no he infringido ninguna ley.

¿Cuánto tiempo creen que lograré sobrevivir?