Se vende un diván
Primero Justicia pide la eliminación de las cazahuellas y los cuadernos electrónicos. AD es más extremista y pide el regreso a la votación manual. La gente se acuerda del chiste de tipo que decidió vender el sofá; diván en este caso, dado que la responsabilidad de los cuernos se le atribuye a un psiquiatra.
AD y Primero Justicia no están solos en la desconfianza con respecto al sistema electoral. Los acompaña 74% de los venezolanos, según el análisis político de Keller – Diciembre 2005. La desconfianza en el CNE no es tema únicamente de la oposición extremista. También desconfían los independientes y muchos chavistas; como esos que se abstuvieron de votar en las elecciones locales y en las parlamentarias porque “confiaban” en que el CNE se haría cargo de que los resultados dieran mayoría al oficialismo.
No tenemos elementos para acusar al CNE de fraude. No es ese el punto.
El punto es que los ciudadanos desconfían (acertada o erradamente) del sistema electoral venezolano.
¿El regreso al sistema manual devolvería la confianza?
No.
La “trampa” se puede hacer con cualquier método. Acta mata voto, con cajas perdidas o con bits alterados.
Lo que tenemos que hacer es romper con la lógica del juego suma-cero. El árbitro debe ser considerado imparcial. El gobierno no tiene que perder posiciones en el CNE, para que las gane la oposición. No habrá más confianza si en lugar de Jorge Rodríguez ponen a Alejandro Plaz a dirigir el CNE. Sería lo mismo, pero al revés.
Otra cosa sería que los actores políticos enfrentaran el problema de la desconfianza en el sistema electoral como un problema de Estado, un problema de gobernabilidad que debemos resolver juntos.
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Una propuesta, no demasiado utópica:
Proponer el establecimiento de un grupo de tareas para el desarrollo total del software para el sistema electoral (REP, cuadernos de votación, sufragio electrónico, transmisión de los datos, generación de los resultados).
Un grupo integrado por programadores venezolanos con dominio de los lenguajes de código abierto.
Un grupo de tareas en el cual participen por igual programadores de las distintas tendencias políticas (independientes, chavistas, opositores).
El movimiento open source y software libre venezolano parece estar lo suficientemente integrado para garantizar la conformación de un grupo de tareas con excelencia técnica y pluralismo político.
Necesitaríamos que los liderazgos chavistas y opositores decidan promover la democracia del siglo XXI. Y dejen de preocuparse por el modelo del sofá con el cual van a engañar al país.
- Opinión, Propuestas | Hora: 10:15 am





