La enfermedad del derrotismo
El descontento con la situación política de Venezuela es común e intenso. Salta hasta en las conversaciones sobre el béisbol. Según la encuesta que usted consulte, el porcentaje de los descontentos va de 45% a 80% de la población. Lo inquietante es que los descontentos se sienten impotentes; en ocasiones pareciera que mientras más descontentos más pasivos, mas indefensos, más derrotados.
La lectura de un trabajo sobre la “cultura jurídica” en Venezuela (Roche & Richter, 2005) me da algunas pistas para buscar las raíces del derrotismo, la explicación para esa desesperanza aprendida.
“Una auto-imagen negativa nacional venezolana compuesta en su mayor parte por atributos negativos que le adjudican rasgos tales como la pasividad, la pereza, la falta de cultura, el irrespeto a las leyes, la prodigalidad. Entre los rasgos positivos figuran la alegría, la simpatía y la inteligencia”(Montero, 2004)
Imposible reconocer en esa imagen al venezolano común que he conocido, al reste@do. Pero, los estudios de psicólogos y sociólogos venezolanos coinciden en identificar esa auto-imagen como característica de los dos extremos socio-económicos, los más pobres en los cerros y la élite educada en el exterior.
el pesimismo y la fatalidad, que en la élite se expresa, por una parte, en asumir que el pueblo es irremediablemente atrasado, y, por la otra, en el convencimiento de su propia incapacidad para conducir un proceso de transformación. Por ello, apuesta a un hombre fuerte que haga su trabajo de dirección.(Roche & Richter, 2005)
De allí a la anti-política y al hombre fuerte de mano militar, el callejón por el cual nos metimos el 27F y en el cual seguimos atrapados.
Nada depende de la acción conciente del sujeto, nada depende de una planificación previa. Todo obedece a fuerzas oscuras y poderosas.(Roche & Richter, 2005)
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¿El origen de la abstención estará en las máquinas de votación? ¿O en ese “pobrecito yo, que no puedo contra el mal” y necesito “la protección” del matón del barrio? Sólo Dios puede salvarnos, ¿cuándo se lanza el mesías?
Resolver el problema de las maquinitas parece fácil: ¡Liberen el software, ya!
Resolver el problema cultural es más complejo. Tres vías de acción que venimos proponiendo desde hace algún rato:
Libertad de información
Educación para el ejercicio de ciudadanía
Organización comunitaria y participación política
Una vía adicional que nos sugiere la lectura de este libro sobre el acceso a la justicia.
- La emoción: el vínculo socio-afectivo.
El único motor que saca a la calle a los venezolanos.
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Lectura recomendada
Casal, J. M., Roche, C. L.; Richter, J. y A. Chacón. (2005) Derechos Humanos, Equidad y Acceso a la Justicia. Caracas: Editorial Texto.






La emoción fué lo que produjo sin quererlo el de ahora con su “por ahora”: ? queremos lo mismo, algo no efectivo sino efectista?
Comentario de Martha Beatriz — February 11, 2006 @ 11:24 pm
Eso es lo que apuntan los estudios de los psicólogos sociales: los venezolanos se integrarían y movilizarían más por el afecto que por la razón o el derecho.
Aunque no estoy segura de que debamos rendirnos a algo efectista que no sea efectivo.
Si leo bien el trabajo de Roche & Richter, lo que tendría que tratar de promoverse es un sentimiento de familia extendida, de comunidad que comparte los mismos riesgos y dolores, que celebra junta y anda en cambote. Pero, promover a la vez una crítica a la solidaridad automática, un desenmascaramiento de las consecuencias negativas para la comunidad de alcahuetearnos las fallas.
Comentario de Reste@dos — February 12, 2006 @ 12:17 am