No olvidamos
- DDHH | Hora: 1:00 am Comentario (1)
Vente, vente que te estoy esperando, chamo… No te voy a nombrar… Y que lo estás pensando, que te lo están pidiendo; no dejes que te lo pidan mucho. ¡Dale clavo! Tú sabes con quién estoy hablando. Él quiere, ojalá se mantenga hasta el final.
Hugo Rafael
KodeGeek presenta una serie de aspectos que deberían ser considerados para evaluar la viabilidad del paso a un sistema de votación basado en open source.
Los elementos que considera deberían incluirse en la discusión son:
Flexibilidad en la plataforma para permitir cambios rápidos
Escalabilidad
Seguridad y tolerancia a fallas
Difusión del lenguaje de programación
Financiamiento del desarrollo
Tiempo de desarrollo y certificación
Entre los impulsores de la candidatura presidencial de Teodoro Petkoff y entre los militantes de Primero Justicia agarra fuerza la tendencia a deslindarse enérgicamente de la oposición 350, esa que sólo quiere seguir gritando “¡Chávez, vete ya!” (hasta el 2030), esa que quiere abstenerse de presentarle alguna propuesta alternativa al país. También está agarrando fuerza la idea de la unidad sin AD, dado el fardo de pasado rancio que carga ese viejo partido. Buenas señales.
Aún tenemos que trabajar mucho para que sigan entrando en el debate propuestas progresistas, que puedan generar entusiasmo en el país.
Una propuesta que quisiéramos que también agarrara empuje es la de la constitución de un grupo de tareas, caracterizado por la excelencia técnica y pluralismo político, para que desarrolle un software electoral usando open source.
La otra, la propuesta central de Reste@dos, es incorporar a los movimientos y grupos comunitarios al proceso de formación de políticas públicas. Agarrar línea de las comunidades y no imponerles línea como se ha ido haciendo costumbre.
Primero Justicia pide la eliminación de las cazahuellas y los cuadernos electrónicos. AD es más extremista y pide el regreso a la votación manual. La gente se acuerda del chiste de tipo que decidió vender el sofá; diván en este caso, dado que la responsabilidad de los cuernos se le atribuye a un psiquiatra.
AD y Primero Justicia no están solos en la desconfianza con respecto al sistema electoral. Los acompaña 74% de los venezolanos, según el análisis político de Keller – Diciembre 2005. La desconfianza en el CNE no es tema únicamente de la oposición extremista. También desconfían los independientes y muchos chavistas; como esos que se abstuvieron de votar en las elecciones locales y en las parlamentarias porque “confiaban” en que el CNE se haría cargo de que los resultados dieran mayoría al oficialismo.
No tenemos elementos para acusar al CNE de fraude. No es ese el punto.
El punto es que los ciudadanos desconfían (acertada o erradamente) del sistema electoral venezolano.
¿El regreso al sistema manual devolvería la confianza?
No.
La “trampa” se puede hacer con cualquier método. Acta mata voto, con cajas perdidas o con bits alterados.
Lo que tenemos que hacer es romper con la lógica del juego suma-cero. El árbitro debe ser considerado imparcial. El gobierno no tiene que perder posiciones en el CNE, para que las gane la oposición. No habrá más confianza si en lugar de Jorge Rodríguez ponen a Alejandro Plaz a dirigir el CNE. Sería lo mismo, pero al revés.
Otra cosa sería que los actores políticos enfrentaran el problema de la desconfianza en el sistema electoral como un problema de Estado, un problema de gobernabilidad que debemos resolver juntos.
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Una propuesta, no demasiado utópica:
Proponer el establecimiento de un grupo de tareas para el desarrollo total del software para el sistema electoral (REP, cuadernos de votación, sufragio electrónico, transmisión de los datos, generación de los resultados).
Un grupo integrado por programadores venezolanos con dominio de los lenguajes de código abierto.
Un grupo de tareas en el cual participen por igual programadores de las distintas tendencias políticas (independientes, chavistas, opositores).
El movimiento open source y software libre venezolano parece estar lo suficientemente integrado para garantizar la conformación de un grupo de tareas con excelencia técnica y pluralismo político.
Necesitaríamos que los liderazgos chavistas y opositores decidan promover la democracia del siglo XXI. Y dejen de preocuparse por el modelo del sofá con el cual van a engañar al país.
Datanálisis. Encuesta Nacional Ómnibus. Nov. 24 – Dic. 3, 2005
El mío no sale en esta lista, dicen los encuestados. 45,6% del total de la muestra no dice por quién va a votar. El número sube a 56,2% entre quienes dicen ser de oposición y a 72,6% entre quienes se declaran independientes
Para poner estos números en contexto, los encuestados se declaran:
Chavistas = 41,3%
Oposición = 15,5%
Independientes = 43,1%
Parece que gana el candidato que todavía no se ha lanzado. Ah, sí, el Presidente tiene 45% de respaldo para su reelección. ¿Será que quienes todavía lo están pensando van a votar por el Presidente? Sólo así da la cuenta para los “diez millones por el buche”.
El descontento con la situación política de Venezuela es común e intenso. Salta hasta en las conversaciones sobre el béisbol. Según la encuesta que usted consulte, el porcentaje de los descontentos va de 45% a 80% de la población. Lo inquietante es que los descontentos se sienten impotentes; en ocasiones pareciera que mientras más descontentos más pasivos, mas indefensos, más derrotados.
La lectura de un trabajo sobre la “cultura jurídica” en Venezuela (Roche & Richter, 2005) me da algunas pistas para buscar las raíces del derrotismo, la explicación para esa desesperanza aprendida.
“Una auto-imagen negativa nacional venezolana compuesta en su mayor parte por atributos negativos que le adjudican rasgos tales como la pasividad, la pereza, la falta de cultura, el irrespeto a las leyes, la prodigalidad. Entre los rasgos positivos figuran la alegría, la simpatía y la inteligencia”(Montero, 2004)
Imposible reconocer en esa imagen al venezolano común que he conocido, al reste@do. Pero, los estudios de psicólogos y sociólogos venezolanos coinciden en identificar esa auto-imagen como característica de los dos extremos socio-económicos, los más pobres en los cerros y la élite educada en el exterior.
el pesimismo y la fatalidad, que en la élite se expresa, por una parte, en asumir que el pueblo es irremediablemente atrasado, y, por la otra, en el convencimiento de su propia incapacidad para conducir un proceso de transformación. Por ello, apuesta a un hombre fuerte que haga su trabajo de dirección.(Roche & Richter, 2005)
De allí a la anti-política y al hombre fuerte de mano militar, el callejón por el cual nos metimos el 27F y en el cual seguimos atrapados.
Nada depende de la acción conciente del sujeto, nada depende de una planificación previa. Todo obedece a fuerzas oscuras y poderosas.(Roche & Richter, 2005)
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¿El origen de la abstención estará en las máquinas de votación? ¿O en ese “pobrecito yo, que no puedo contra el mal” y necesito “la protección” del matón del barrio? Sólo Dios puede salvarnos, ¿cuándo se lanza el mesías?
Resolver el problema de las maquinitas parece fácil: ¡Liberen el software, ya!
Resolver el problema cultural es más complejo. Tres vías de acción que venimos proponiendo desde hace algún rato:
Libertad de información
Educación para el ejercicio de ciudadanía
Organización comunitaria y participación política
Una vía adicional que nos sugiere la lectura de este libro sobre el acceso a la justicia.
El único motor que saca a la calle a los venezolanos.
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Lectura recomendada
Casal, J. M., Roche, C. L.; Richter, J. y A. Chacón. (2005) Derechos Humanos, Equidad y Acceso a la Justicia. Caracas: Editorial Texto.