A movernos
Hablamos de romper el círculo de la exclusión política. Contruir ciudadanía y participar en la vida pública mediante redes de grupos comprometidos con el desarrollo social.
Podríamos explorar alianzas sectoriales y/o locales en torno a un asunto o problema que tenga efectos positivos para el desarrollo social a mediano plazo y en el cual haya claras posibilidades de intervención vía políticas públicas. En la red o alianza podrían participar diversas organizaciones o grupos informales que tengan interés en solucionar un problema o promover una iniciativa. Conjuntamente, pudieran elaborar una agenda de prioridades y delinear directrices para una estrategia o una política que ayude a alcanzar las metas establecidas.
Mientras más grupos de base participen en el proceso, la propuesta y el movimiento tendrían mayor legitimidad. Horizontalidad, pluralismo y transparencia tendrían que ser normas para el funcionamiento. Cero cúpulas, sectarismo y maniobras por debajo de cuerda. En la etapa de definición de prioridades sería conveniente mantenerse independientes de partidos políticos, organizaciones electorales y de los distintos niveles de gobierno. Muchas organizaciones tienen tiempo moviéndose en esta línea de trabajo.
Falta darle mayor visibilidad y contagiar a más gente. Los eventos preparatorios para el Foro Social Mundial pueden ser un espacio para darle impulso a este movimiento. (Las inscripciones cierran mañana, pero igual se podrá entrar en paralelo, si de verdad “otro mundo es posible”).
Lo que no hemos hecho es vincular este trabajo de generación de propuestas de políticas públicas con grupos electorales y dirigentes políticos que tengan opción de poder. Quizá haya temor a la deslegitimación que puede traerle a los movimientos sociales vínculos con una dirigencia política bajo sospecha de corrupción. Pero, parece que no nos queda más remedio que dejar el claustro de santidad. Hay que restearse. O resignarnos a la política del chaleco antibalas, la difamación y el abuso judicial. Nos arriesgamos o nos rendimos.
Una vez que se tengan propuestas claramente formuladas, la red del movimiento social debería identificar a uno o varios dirigentes que se encargaría de introducir en el debate político el tema y las propuestas de políticas públicas. El dirigente político no tiene que ser necesariamente alguien formado dentro del movimiento social, puede ser un político profesional que se comprometa a usar el tema como punto central de su oferta de campaña, porque reconoce el valor de la propuesta y también porque el movimiento le aportará respaldo electoral o respaldo a su gestión, en el caso de funcionarios que ya han sido electos.
Por supuesto, hay que ser cuidadoso en mantener el proceso transparente. La comunidad, los votantes y las organizaciones que respalden al dirigente deben tener claro que existe un compromiso de promover determinadas políticas públicas.
Poner a funcionar en la práctica los Consejos Locales de Planificación Pública y los mecanismos de contraloría social es una alternativa. Sabemos que más de un dirigente y varias organizaciones se han estrellado tratando de pasar del papel a la práctica estas vías de participación política ciudadana. No hay que rendirse. Hay que restearse. Retomar esos espacios. No olvidar los principios: horizontalidad, pluralismo y transparencia. No se le pueden regalar los CLPPs a la cúpula del chavismo ni a ningún grupo en particular; le pertenece a los ciudadanos, en los CLPPs “cabemos todos”.
- Organización, Movimientos sociales | Hora: 11:22 pm






No se de que organizacion hablas, pero creo que en el contexto de Venezuela,
lo mejor es hacer todo “orientado a la tarea”. Es decir, estar alli
con el problema concreto, juntarse, resolver.
Lo mas interesante es que en el camino se aprende que unos y otros
tenemos cosas que decir y se tienen puentes.
Yo confiaria, entonces, menos en comites de planificacion complicados
y mas en planificacion frente al problema tal, los involucrados, etc.
A ver si pones un resumen o algo pa ver si uno se entera
mas rapidamente a que vas con todo esto.
Nos leemos.
Comentario de hlp — November 17, 2005 @ 3:03 pm
Muy de acuerdo con tu post. Sin embargo, me parece que nos quedamos en lo utopico (no es una critica, lo mismo me sucede a mi en mis ideas). Es decir:
1) Estoy de acuerdo en que estos movimientos horizontales de base sean la piedra angular de algun tipo de discurso politico, lo que me preocupa es como darles fuerza dentro de una logica politico-partidista.
2) Los poderes (economicos, politicos y otros) estan concentrados en el gobierno de turno, por lo cual salir de esa dependencia no es facil ya que implica nihilismo y la aceptacion de que, de entrada, se va a estar excluido del discurso y del acceso a los beneficios economicos que pueda implicar una identificacion directa con el partido.
3) Subrayas también, aunque tacitamente, la contradiccion entre el poder “democratico” vertical y el “de base” mas anarquista, algo que Roland Denis cita en su libro “Los fabricantes de la rebelion”. Es decir, como evitamos que estos grupos de base, cuando logren objetivos claros y positivos, no sean englutidos por el poder establecido para usufructuar sus logros?
4) Creo que la logica anarquismo-burocracia vertical debe ser entendida desde un punto de vista de poder del habla; es decir, los movimientos de base, porque son de base, poseen menos poder performativo e impacto que una organizacion vertical. Se exponen constantemente a que les roben su trabajo.
5) En sociedades con una gran masa a-politica y con un superavit que permite financiar ONGs y grupos de base (como en Europa y hasta USA), puedo confiar en el poder retorico de estas organizaciones, mi escepticismo nace a partir de la inexistencia de estas estructuras en Venezuela y su poco acceso a financiamiento y voz en el lienzo patrio.
Interesante que subrayes estos puntos, espero que siga la discusion,
Vicente.
Comentario de Vicente Ulive-Schnell — November 19, 2005 @ 7:53 am
Mi impresión es que la “orientación a tareas” es uno de los factores que ha mantenido estancados a los movimientos sociales en Venezuela y ha debilitado su capacidad para contribuir al desarrollo social.
Existen organizaciones que realizan programa efectivos pero con un alcance muy restringido. Los participantes en esos programas logran solventar algunos problemas urgentes y en algunos casos expandir sus opciones. Pero, la “orientación a tarea” no contribuye a modificar las condiciones estructurales que causan la pobreza y excluyen a la mayoría de opciones de avance económico, participación política y fomento del desarrollo social.
Es necesaria “la orientación a procesos”. Tres procesos especialmente importantes son la transferencia de aprendizajes, la formación de liderazgos comunitarios y la participación en las políticas públicas.
Tenemos que establecer alianzas sectoriales que permitan a las organizaciones más efectivas compartir sus aprendizajes con las organizaciones que están emergiendo.
Tenemos que establecer redes que faciliten la formación de liderazgos con capacidad para exponer los problemas reales y promover soluciones adaptadas al contexto, a los recursos y a las aspiraciones de cada comunidad.
Tenemos que establecer puentes entre las organizaciones de desarrollo de social y los dirigentes políticos que tienen responsabilidades en el diseño y la ejecución de las políticas públicas.
La propuesta de Reste@dos intenta centrarse en el debate sobre cómo impulsar estos procesos necesarios.
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Con respecto al ejemplo de los CLPP, estos pueden parecer complicados porque han sido burocratizados y son vistos como auxiliares del chavismo más que como espacios de participación ciudadana. Quizás esas distorsiones hayan sido provocadas intencionalmente, quizás sean producto de la desconfianza en las comunidades.
En todo caso, más que determinar por qué los CLPP no están funcionando, lo importante es definir acciones para hacer que funcionen como herramientas para promover el desarrollo social. Y estar concientes de que los CLPP son espacios de participación que no podemos abandonar.
Aún más importante, estar concientes de que las organizaciones y los ciudadanos interesados en el desarrollo social podemos crear nuestras propias estructuras organizativas, pero no para actuar en paralelo y defender una pequeña parcelita de acción, sino para fortalecer nuestra capacidad de transformar la estructura social que genera la pobreza y la exclusión.
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Luego comentaré sobre las cinco demandas del pragmatismo político a las cuales apunta Ulive en su comentario. Pienso que esa es la vía más adecuada para conducir este debate.
Comentario de Reste@dos — November 21, 2005 @ 3:24 pm
Cierto, la orientacion a tareas puede ser inmovilizante. También puede serlo la orientación a procesos. La trampa es que a primera vista se puede tener una visión integral, pero el desarrollo del proceso sin ciertas medidas de evaluación, puede producir gravísimas miopías. Es el caso de muchos procesos populares que terminan anquilosados en formas partidistas que dejan de interactuar con la sociedad.
En esa orientación a procesos habría que tener una continua mirada a las tareas pendientes, sin que todo se acabe en ellas. Esas tareas mantienen referencias a la importancia del dialogo, y de resolver cosas concretas. El resultado puede ser un ciclo de vida que pasa por las tareas, enriquece el procesos, y por ello puede volver a las tareas con nuevas fuerzas.
Resumiendo, las tareas pueden ser parte del proceso, pero son una parte fundamental para no perder la brujula.
Comentario de hlp — November 22, 2005 @ 3:10 am
Ulive, uno de los objetivos de esta bitácora es precisamente generar una discusión sobre como vincular el discurso de las organizaciones comunitarias de desarrollo social con el debate político dominante.
Hay varias opciones:
- Insertarse en la lógica partidista-electoral, pensando en el corto plazo.
- Promover un movimiento social desde abajo, si estamos dispuestos a meternos en la guerra larga.
- Generar alianzas que permitan ganar espacios en el mediano plazo, sin abandonar el proceso de transformación social a largo plazo.
Por ahora, pienso que esta última es la mejor vía. Con esa nos reste@mos. Pero, manteniendo viva la crítica, cuestionando la certeza y vacunándonos contra el fundamentalismo.
Aciertas con el problema del financiamiento. En Venezuela, casi toda la economía está bajo el control del Estado. Es decir, bajo el control de la cúpula del chavismo. El financiamiento externo es difícil de obtener porque Venezuela no es un país prioritario para la cooperación internacional (somos demasiado ricos). Y algunas fuentes de financiamiento abiertas por la coyuntura política pueden restar en términos de legitimidad, como bien lo ha entendido (y usado) el chavismo. Tenemos que trabajar con creatividad y contribuciones voluntarias. Desde abajito.
No obstante, creo que renunciar a los beneficios económicos que se consiguen a la sombra del poder no es problema. Los resteados no comemos con el clientelismo; hasta el hambre es más sabrosa. (Y no se confundan que nos gusta la pizza con queso roquefort y jamón alpino).
Disiento de tu implicación de que se requiere una masa apolítica para fomentar organizaciones no gubernamentales. Quizás apartidista. Pero, no apolítica. En el caso de Venezuela, la mayoría de la población está des-partidizada, pero relativamente politizada.
El problema de la exclusión discursiva sí es crucial. Es insalvable en el actual esquema de polarización/banalización mediática y judicialización de la política. Pero si ponemos la política en la calle, en las asambleas de ciudadanos, en los CLPP, en las universidades y en otros espacios alternativos que vayamos construyendo, podremos romper la exclusión discursiva. Allí nuestro poder performativo puede superar las restricciones impuestas por quienes concentran el poder actualmente. En los espacios alternativos nuestro discurso puede hacer que pasen cosas, no en los medios masivos (privados y gubernamentales).
Pienso que la horizontalidad es una ventaja no una debilidad. Los partidos piramidales están muertos en Venezuela y no veo la necesidad de resucitarlos.
Pienso que tenemos que aprender a pensar una democracia participativa; pero no de marchas y gritos en Asamblea. La manera de salir de la trampa es concentrar los esfuerzos de participación en el debate sobre los asuntos de interés público y el diseño de políticas públicas. Mantener el sistema electoral y los mecanismos formales de representación como instancias auxiliares, subalternas. Mover la participación política fundamental al debate y a la acción a través de políticas públicas progresistas.
Comentario de Reste@dos — November 23, 2005 @ 6:47 pm