November 29, 2005

La señal de costumbre

Van en retirada AD, COPEI, Proyecto Venezuela, Fuerza Liberal, Venezuela Primero y contando. Después del escándalo de las caza-huellas los dirigentes de estos partidos descubrieron que el CNE está parcializado a favor del chavismo y que existen vicios en el proceso electoral.

Los partidos que se retiran reclaman:

  • la conformación de un CNE acorde a las disposiciones de la Constitución
  • una revisión total del software, y
  • la depuración del Registro Electoral.

Respaldamos estas peticiones.

Tenemos dos años haciendo estos mismos reclamos y continuaremos reclamando.

El haber logrado documentar ante los observadores internacionales la truhanería de las caza-huellas es un paso hacia el saneamiento del sistema electoral. Si los opositores se movilizaran a votar, las auditorias en caliente podrían significar otro paso.

Retirarse, hacer la señal de costumbre y celebrar la “victoria moral” es ponerle la tarea fácil al chavismo. El domingo el CNE se traga 80% de abstención y el chavismo celebra 160 puestos en la Asamblea Nacional. Derrota electoral para quienes disentimos del chavismo. Ahora y en las presidenciales del 2006.

Dedito

El escenario sería diferente si los partidos de oposición pudieran movilizar frente a las Juntas Electorales Principales de todo el país, a esos diez millones de venezolanos que se oponen al chavismo y aspiran a un proceso electoral imparcial.

Esa sería una señal de que podemos romper con las malas costumbres.

November 28, 2005

No lamer más botas

El militarismo como política de Estado continúa fortaleciéndose en Venezuela.

El sector militar obtiene una fracción desproporcionada del gasto público:

También avanza el discurso militarista, con la glorificación del intento de golpe de Estado del 27N 1992; el día que Caracas amaneció bajo el bombardeo de un sector de la aviación, cuyos dirigentes, luego de ser derrotados, huirían a refugiarse en el territorio Fujimori-Montesinos.

Weil27N

Simultáneamente, pareciera querer borrarse la memoria de una larga historia de violencia al equiparar a los victimarios de 1992 con las víctimas de 1989.

Prohibido olvidar que fueron esos mismos militares quienes dispararon contra el pueblo el 27F. Prohibido olvidar que el gobierno chavista aún no cumple con la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

No aceptemos más “Vivas” hipócritas en nombre de las víctimas de febrero y marzo de 1989.

Exijamos el cumplimiento de la sentencia:

  • Identificar a los responsables tanto materiales como intelectuales, así como a los eventuales encubridores; y sancionarlos administrativa y penalmente según corresponda.

  • Entregar información detallada sobre las circunstancias y las causas de las muertes, así como la identificación y la entrega de los restos a los familiares.

  • Crear los fideicomisos para los menores de edad hijos sobrevivientes de las víctimas.

  • Adecuar los planes operativos del orden público al respeto de los derechos humanos.

  • Abolir el uso de efectivos militares en las labores de control de orden público.

Agregamos, una medida que no se encuentra en la sentencia de la Corte:

  • No lamer más botas.

November 23, 2005

Sin pedacito de torta

Las morochas chavistas probablemente no superarán los 3.900.000 votos, en las elecciones para la Asamblea Nacional.

El techo de votación chavista es 5 millones 900 mil votos, obtenidos en el referéndum revocatorio con el máximo de movilización.

Hay 14.469.027 ciudadanos registrados para votar.

Sin embargo, es poco probable que la oposición supere el millón de votos en las elecciones de la Asamblea Nacional.

La mitad de los venezolanos no tienen candidatos en estas elecciones.

EleccionesAN2005

Datos CNE. Proyecciones Felipe Becerra (Nov. 2005)

¿Cuándo cambiáremos el reparto de la torta que suponen estas proyecciones?

¿Cuánto tiempo aceptáremos esta carencia de liderazgo político?

November 22, 2005

El momento electoral

TalCual estrena formato video con un editorial de Teodoro Petkoff sobre la estrategia política en la coyuntura de las elecciones para la Asamblea Nacional.

El eje de este editorial es el señalamiento de que, en la coyuntura venezolana actual, la vía de acción política es electoral.

Petkoff argumenta que la abstención y el llamado al 350 es la estrategia de los derrotados. Apunta que el 350 es inviable políticamente porque requeriría unanimidad entre la población y, afortunadamente, Venezuela sigue siendo país políticamente plural, con varias tendencias igualmente fogosas.

En esta ocasión, Petkoff no hace referencia a la falta de liderazgo y de programas de los candidatos, tanto del chavismo como de la oposición. La mediocridad de los candidatos puede ser otra razón para no votar sin duda más válida que la peregrina idea de pretender deslegitimar al chavismo dejándolos solos en los comicios. Sin embargo, la mediocridad de la mayoría de los candidatos no es suficiente razón para abandonar por completo el escenario electoral.

Por el contrario, las elecciones son la oportunidad de comenzar a construir un movimiento opositor:

La campaña electoral constituye un escenario para la organización (sobre todo del aparato electoral), para la denuncia, para la movilización y, por último pero no menos importante, para elegir diputados, para tener presencia en el Parlamento.

En ese punto crítico, el editorial coincide con nuestro planteamiento de que el reto político del momento es organizar un movimiento social, democrático y progresista.

November 14, 2005

A movernos

Hablamos de romper el círculo de la exclusión política. Contruir ciudadanía y participar en la vida pública mediante redes de grupos comprometidos con el desarrollo social.

Podríamos explorar alianzas sectoriales y/o locales en torno a un asunto o problema que tenga efectos positivos para el desarrollo social a mediano plazo y en el cual haya claras posibilidades de intervención vía políticas públicas. En la red o alianza podrían participar diversas organizaciones o grupos informales que tengan interés en solucionar un problema o promover una iniciativa. Conjuntamente, pudieran elaborar una agenda de prioridades y delinear directrices para una estrategia o una política que ayude a alcanzar las metas establecidas.

Mientras más grupos de base participen en el proceso, la propuesta y el movimiento tendrían mayor legitimidad. Horizontalidad, pluralismo y transparencia tendrían que ser normas para el funcionamiento. Cero cúpulas, sectarismo y maniobras por debajo de cuerda. En la etapa de definición de prioridades sería conveniente mantenerse independientes de partidos políticos, organizaciones electorales y de los distintos niveles de gobierno. Muchas organizaciones tienen tiempo moviéndose en esta línea de trabajo.

Falta darle mayor visibilidad y contagiar a más gente. Los eventos preparatorios para el Foro Social Mundial pueden ser un espacio para darle impulso a este movimiento. (Las inscripciones cierran mañana, pero igual se podrá entrar en paralelo, si de verdad “otro mundo es posible”).

Lo que no hemos hecho es vincular este trabajo de generación de propuestas de políticas públicas con grupos electorales y dirigentes políticos que tengan opción de poder. Quizá haya temor a la deslegitimación que puede traerle a los movimientos sociales vínculos con una dirigencia política bajo sospecha de corrupción. Pero, parece que no nos queda más remedio que dejar el claustro de santidad. Hay que restearse. O resignarnos a la política del chaleco antibalas, la difamación y el abuso judicial. Nos arriesgamos o nos rendimos.

Una vez que se tengan propuestas claramente formuladas, la red del movimiento social debería identificar a uno o varios dirigentes que se encargaría de introducir en el debate político el tema y las propuestas de políticas públicas. El dirigente político no tiene que ser necesariamente alguien formado dentro del movimiento social, puede ser un político profesional que se comprometa a usar el tema como punto central de su oferta de campaña, porque reconoce el valor de la propuesta y también porque el movimiento le aportará respaldo electoral o respaldo a su gestión, en el caso de funcionarios que ya han sido electos.

Por supuesto, hay que ser cuidadoso en mantener el proceso transparente. La comunidad, los votantes y las organizaciones que respalden al dirigente deben tener claro que existe un compromiso de promover determinadas políticas públicas.

Poner a funcionar en la práctica los Consejos Locales de Planificación Pública y los mecanismos de contraloría social es una alternativa. Sabemos que más de un dirigente y varias organizaciones se han estrellado tratando de pasar del papel a la práctica estas vías de participación política ciudadana. No hay que rendirse. Hay que restearse. Retomar esos espacios. No olvidar los principios: horizontalidad, pluralismo y transparencia. No se le pueden regalar los CLPPs a la cúpula del chavismo ni a ningún grupo en particular; le pertenece a los ciudadanos, en los CLPPs “cabemos todos”.

November 10, 2005

Política en el tribunal y en la cárcel

El escrutinio del caso Danilo Anderson sirve para reconocer algunos de los problemas que genera una institución pública ineficiente, cuyas actividades no se guían por el interés público sino por intereses partidistas.

Un signo de la ineficiencia de la administración de justicia en Venezuela es que haya tardado casi un año en presentar las primeras acusaciones formales en el caso del asesinato del Fiscal Anderson.

Más grave aún, han pasado tres años sin que haya sentencia firme en contra de los responsables de los asesinatos en las manifestaciones del 11 de abril, en contra de los responsables del golpe de Estado y en contra de los responsables de la represión militar entre el 12 y 15 de abril. Tierra sobre esos muertos. Tierra sobre la verdad.

En lugar de representar los intereses de los ciudadanos, la Fiscalía General de la República es actualmente instrumento de un proceso que tiene dos facetas:

  • la politización de la justicia

  • la judicialización de la política

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La politización de la justicia

Durante los últimos doce años, la administración de justicia venezolana ha mostrado una tendencia a producir decisiones basadas en intereses partidistas en lugar de decisiones basadas en el derecho.

Esta situación genera una creciente inseguridad jurídica, impunidad de quienes poseen el poder político y vulnerabilidad de quienes no tienen vínculos directos con las cúpulas poderosas.

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La judicialización de la política

Los espacios naturales de la política han venido siendo desmantelados.

Maniobras electorales, discrecionalidad en la asignación de presupuestos y reformas anti-democráticas han transformado a los cuerpos legislativos en espacios en los cuales el debate político de fondo pareciera proscrito.

Los sindicatos han sido minados por el gobierno, utilizando mecanismos que van desde el simple clientelismo hasta la violación de la legislación laboral del país. Esta tarea ha sido facilitada por el desprestigio de la dirigencia sindical que poco o nada ha hecho en defensa de los intereses de sus afiliados. Apenas los sindicatos siderúrgicos parecen sobrevivir a este naufragio.

Las universidades ya no promueven debates sobre los asuntos de interés público. Las voces de los estudiantes no se escuchan en la calle. Los profesores están atrapados en la urgencia de sobrevivir. Enclaustrados, en la acepción negativa de esa palabra.

Desaparecer o convertirse en apéndices del gobierno son las opciones presentadas a las organizaciones comunitarias por un gobierno central que no admite el pluralismo .

Paralelamente, la política se concentra en tres espacios: los tribunales, los medios y los enfrentamientos callejeros entre simpatizantes de distintas tendencias, quienes son usados como carne de cañón.

Hoy, para participar en la política venezolana resulta necesario vestir chaleco antibalas y poder pagar los honorarios de un batallón de abogados.

Esas condiciones hacen que seamos muchos los excluidos.

Y esa es nuestra fuerza: somos muchos.

Y va llegando el momento de que le pongamos freno a la exclusión que imponen los poderosos.

Va llegando la hora de sacar a la política del tribunal y de la cárcel.

November 6, 2005

El segundo general (y caben cien)

El general Jaime José Escalante Hernández tendrá que enfrentar un antejuicio de mérito para ser juzgado por el asesinato del fiscal Danilo Anderson.

Escalante es el jefe del Comando Regional Uno de la Guardia Nacional. Bien conectado en el chavismo. Obtuvo notoriedad con los allanamientos de 27 fincas en los estados Táchira, Barinas y Apure, como parte de una investigación sobre legitimación de capitales provenientes del narcotráfico. Rumores de pase de factura, se cuentan en voz baja.

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No es para quedarse tranquilos, la afirmación del Fiscal Rodríguez según la cual la lista de implicados da para llenar un autobús. Como en el Timbalero, parece que irán 50 parados y 50 de pie.

Fuenteovejuna comenta que a empujones están subiendo en el autobús a algunos que no compraron boletos para ese viaje. Y por la puerta de atrás se bajan los que tienen palanca fuerte.

Notas previas