El jueves pasado me pidieron pensar en escenarios post-referendum. Básicamente, me pedían dos escenarios; los que podían desprenderse de las encuestas: una victoria de maravilla de parte del chavismo (es decir, una victoria con menos de 5 puntos de diferencia) o una victoria de mierda del NO (es decir, una victoria con menos de 5 puntos de diferencia). Introduje un tercer escenario, uno que mí me parecía probable: una victoria del chavismo casi holgada, por más de 5 puntos aunque definitivamente por menos de diez. Ese escenario, improbable para mis interlocutores, fue el que se impuso.
Ese es el escenario que encontramos hoy en la realidad: el escenario más conflictivo de todos los posibles. El escenario en el cual se plantea como realidad política, la agudización de las contradicciones.
La victoria de Chávez es un paso importante para consolidar su proyecto personalista, basado en el populismo y el carisma, recuperándose del desvío que fue la derrota en 2007 del planteamiento del proyecto bolivariano, ideológicamente militarista. Esa es la primera contradicción: la mitad de quienes ayer votaron a favor de la posibilidad de que Chávez pueda reelegirse en 2012, hace poco más de un año rechazaron (aunque haya sido sólo con la abstención) el proyecto bolivariano: rechazaron la doctrina militar bolivariana, las zonas militares especiales, los vicepresidentes regionales designados por el presidente de la República, la confiscación de los poderes comunales y locales por parte del ejecutivo nacional, el capitalismo de Estado como única opción de modelo económico, la restricción a las libertades personales en nombre de la seguridad nacional. Extraordinaria contradicción porque con su voto de ayer esos 3 millones le dieron a Chávez luz verde para imponer a la machimberra lo que ellos mismos rechazaron como negativo para el país.
En los próximos días, veremos a Chávez repetir el guión del primer semestre 2007:
Un renovado impulso estatizador, controlador de la economía. Más alcabalas que sólo sirven para sustentar la economía política de la corrupción, más permisología que ahoga al micro-empresario y afianza los privilegios de la boliburguesía, más especulación financiera de parte del Estado en lugar de regulación de la intermediación, más control de las actividades comerciales y productivas para favorecer los intereses sectoriales de los capos chavistas.
Más populismo. Mucho, mucho circo, mucho show para entretenimiento de las masas que consumen política por TV.
Asistencialismo. Políticas sociales que apuntalan el reciclaje de la pobreza como base del partidismo-clientelar, en lugar de políticas de desarrollo social para la ruptura del circulo de la pobreza.
Centralismo. Ahogar cualquier proyecto de desarrollo regional, de mejoras locales de los servicios, es la línea que se impone. (Con el voto rural, paradójicamente).
La mayoría de los venezolanos que votaron ayer aceptaron estar satisfechos con ese modelo. El modelo Chávez hiper-presidente.
¿Y las contradicciones?
Soterradas bajo el control del aparato político-partidístico.
Después de este resultado, veremos como el chavismo hará un reforzamiento de la discriminación de los ciudadanos por razones de preferencias partidistas. Los no-chavistas seguirán pagando el precio. Lo veremos en el discurso del presidente, en las prácticas de exclusión desde el Estado y en la violencia de calle.
5 millones de venezolanos dijeron ayer que ellos están dispuestos a seguir pagando ese precio. Arriesgando bienestar económico, oportunidades de empleo o de negocios, aceptando el elevado riesgo de daños a sus propiedades (el carrito con los cauchos espichados, la moto desmantelada, el computador destruido, porque sí, porque pueden). Arriesgándose a una golpiza, viviendo con las amenazas de muerte en el trabajo, al pasar por alguna esquina. De gratis. Porque no se quiere ser chavista.
5 millones. El número crece.
Sin conducción política. Sin maquinaria electoral. En la peor campaña que haya hecho la oposición en 10 años. La que los llevo de 70% NO /30% SÍ como punto de arranque a 51% SÍ / 49% NO cinco días antes del referendum. Y fueron 5 millones que por su cuenta y riesgo (casi todos sin partido) votaron NO.
Viviremos en un país en el cual la conflictividad social irá en aumento en 2009. Un país en el cual se agudizan las contradicciones políticas. Mientras que el control de la maquinaria partido-Gobierno le baja la presión a las contradicciones internas de las distintas corrientes chavistas, no hay un aparato similar que le baje la presión a las contradicciones políticas entre esos 5 millones de NO-chavistas.
¿Se harán evidentes esas contradicciones en 2009? Eso creo. Más aún: Lo espero con optimismo. Espero que, mientras el chavismo se petrifica en torno a un proyecto personalista, la política haga ebullición en el país no-chavista, que se hagan evidentes los conflictos, que se discutan propuestas desde vertientes opuestas. En medio de la agudización de las contradicciones espero que nos politicemos, que nos organicemos en grupos partidistas. Que de esos 5 millones de voluntaristas, espontáneos, surjan militantes de partidos, resteados con un proyecto político que les responda a sus intereses.